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| El Málaga C.F. suma un nuevo un empate (1-1) ante el Sporting que pone la permanencia muy difícil |
| Sábado, 01 de Mayo de 2010 19:17 | ||||||||||||||
![]() El Málaga C.F. se complica un poco más su existencia al no lograr un triunfo que se antojaba obligatorio ante el Sporting de Gijón. Ambiente por todo lo alto en La Rosaleda que colgó el cartel de "no hay entradas". 30.000 aficionados que acudieron al estadio para arropar a los jugadores en la que se consideraba como "una final". Al final, empate a uno (1-1). Se adelantaron los asturianos con un tanto a la salida de un corner. Caicedo, que saltó al campo en la segunda parte, logró el empate de tacón. Un punto que no sirve a los blanquiazules que se quedan al borde de los puestos de descenso. En el minuto 1, en el 3, en el 7 el Málaga pudo adelantarse en el marcador. El domingo del conjunto de Juan Ramón López Muñiz era absoluto pero sin crear ocasiones demasiado claras para ponerse por delante. El Sporting de Gijón avisó, primer con un tiro al palo, y ya en la recta final del primer tiempo, pasó lo que tenía que pasar. Corner botado por los visitantes que remata Camacho para adelantar a los asturianos (algunos medios consideran que fue gol en propia puerta de Baha). El público no se lo podía creer. La Rosaleda animó en todo momento, pero el jarro de agua fría fue inmenso para unos aficionados que habían respondido de la mejor forma llenando el Estadio. En el segundo tiempo, Juan Ramón Muñiz se la jugó y decidió poner sobre el césped toda su artillería. Sacó a Luque, Obinna y a Caicedo. Tres jugadores ofensivos por tres defensivos. Había que ir "a muerte". Las ocasiones volvieron a llegar, pero no el tanto, de forma que comenzaba a ser desesperante. Fue en el minuto 73 cuando apareció el ecuatoriano, Felipe Caicedo, que recogió un balón muerto dentreo del area y lo remató de tacón. Un gol que se sacó de la chistera (su cuarto tanto con el Málaga), para devolver las tablas al electrónico. El empate no sirve para los blanquiazules que, debido a los otros resultados, se queda ya al borde del precipicio. Cuarto por la cola, empatado con el Tenerife y sólo se salva de ocupar la zona roja por el gol-average con los insulares. Sólo quedan tres jornadas, nueve puntos en juego, y lo peor no es la situación en la que se encuentra el equipo en la tabla, sino las sensaciones que deja en el campo, incapaz de ganar a nadie. Ahora afronta una semana decisiva. El miércoles en Bilbao y el próximo fin de semana visita al Getafe para terminar después en La Rosaleda ante el Real Madrid. El final de temporada no va a ser apto para cardiacos.
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