El desorden produce desequilibrios emocionales y psicológicos

El desorden obstaculiza el equilibrio emocional y psicológico, y es un desencadenante de otras situaciones que también generan estrés por sí mismas. Mantener en raya el orden, la armonía en los espacios, incluso en los colores, y la comodidad en el hogar, son los antídotos eficaces frente al estrés. Entre las consecuencias negativas de vivir en una desorganización continua encontramos:

El estres

El desorden y el consumo excesivo que suele generarlo produce una sobrecarga a nuestros sentidos, no solo porque nos genera una sensación desesperante, sino que efectivamente hace que aumenten las hormonas del estrés.

De manera lenta pero inexorable, el estrés puede provocar un amplio abanico de dolencias físicas y psíquicas, desde dolores musculares, cansancio, problemas gastrointestinales, cardiacos, dermatológicos, sexuales…

Retrasa las tareas

El desorden hace que las tareas se retrasen e incluso se obstaculicen. retrasa tareas y las  Dedicar tiempo a organizar tu casa y convertirlo en un entorno agradable es una buena inversión, dado que reducirá el tiempo diario que luego necesitarás para desenvolverte en tu entorno desorganizado.

Sentimiento de culpa

Vivir en un caos constante provoca un sentimiento de culpa creciente, que a la larga puede causar un daño emocional. Cuanto más prolonguemos la situación de desorden, más nos costará organizar el entorno, y más culpabilidad sentiremos al no poder mantener nuestras cosas bajo control.

Te quita tiempo

Vivir con el caos en tu hogar te obligará a invertir un tiempo precioso buscando aquello que deseas localizar. Además, hará que emplees más recursos en tareas que podrían estar fácilmente bajo control con un sistema organizado, y te quitará tiempo y energías para destinar a otras ocupaciones, como el cuidado de la familia, el tiempo de ocio, el deporte…

Así es como el desorden está afectando a tu vida y qué debes hacer al respecto

Por donde debes empezar a ordenar

El orden se debe hacer poco a poco: hoy el cajón, mañana las cosas del baño, pasado el escritorio. Lo importante de todo es motivarnos a ponernos en marcha y para eso, lo mejor es ponernos un desafío sencillo y que puedas abarcar. Lo más probable es que cuando ya hayas comenzado, te entusiasmes y sigas ordenando más cosas, pero ese no debe ser tu objetivo inicial, o nunca reunirás el ánimo para empezar.

Si lo que te ocurre es que estás lleno de cosas que no necesitas, una técnica  para ‘limpiar” y deshacerte de todo eso, es imaginar que vas a cambiarte de casa. Debes hacerte preguntas como: ¿Qué cosas regalarías? ¿Cuáles son indispensables para seguir con tu vida? ¿Cuáles llevan años guardadas esperando un supuesto uso que nunca, realmente, le darás?

Echa mano del método de las cuatro cajas

Este método consiste en dividir nuestras pertenencias en cuatro cajas y así aclarar nuestra relación con las cosas que nos rodean.

Mantener: en esta caja debemos poner todas aquellas cosas que usamos siempre y tenemos espacio para guardar, las que extrañaríamos al menos una vez al mes.

Guardar: aquí colocarías las cosas que no usas habitualmente, pero que aún no están listas para desaparecer: recuerdos, ropa de otra temporada, algún disfraz…

Vender o regalar: son esas cosas que están en buen estado, de las que podemos sacar provecho económico o al menos hacer feliz a alguien que le va a dar una mejor vida a esos objetos olvidados.

Basura: son aquellas cosas que nunca volveremos a usar, objetos inservibles o rotos.

Así es como el desorden está afectando a tu vida y qué debes hacer al respecto