carla vigo ortiz
Carla Vigo Ortiz, una joven ajena a la 'Vida Real'

Carla Vigo, hija de Erika Ortiz, vive ajena a la vida ‘Real’ de su tía, la Reina Letizia Ortiz

Carla Vigo Ortiz vive ajena a los dramas de la Casa Real. Una joven de sólo 18 años, hija de la malograda Erika Ortiz y sobrina de la Reina Letizia Ortiz, que ansía llegar a ser artista. Aficionada a la danza moderna, es locuaz y hasta hace poco, se le veía más deshinibida en su perfil de Instagram.

Y es que, según ha publicado el mismo Jaime Peñafiel en su columna dominical en ‘El Mundo‘, aseguró que la Reina Letizia, cree que el peligro puede venir dentro de su propia familia, y obligó a su sobrina, nada más cumplir los 18 años, a firmar un contrato de confidencialidad, para impedir que la joven hable más de la cuenta sobre su familia.

La hija de Érika Ortiz, hermana pequeña de Letizia que se suicidó en 2007, creció en el seno de una familia dedicada a las Bellas Artes, de hecho su padre, Antonio Vigo, es escultor licenciado en esta disciplina, algo que lo unía a la que fuera su esposa, Érika. Pero la vida no es siempre perfecta y la pareja se separó, algo que no superó Érika, que se sumió en un mar de ansiedad y depresión.

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Una emotiva dedicatoria a su madre Érika Ortiz

Carla publicaba en su cuenta de Instagram, un breve párrafo dedicado a su madre, que perdía con tan sólo 6 años de edad. Carla ya tiene 18 años y vive con su padre, Antonio Vigo, de quien ha heredado el gusto por las artes.

La chica parece tener claras sus inquietudes: Amante del arte, de izquierdas, profesa un amor incondicional hacia los animales, ‘gayfriendly’ pero sobre todo, una madurez que se va forjando con los años, tras caídas y remontadas.

Antonio Vigo saltó a las noticias porque según algunas fuentes, había llamado al primo de la Reina Letizia, David Rocasolano, para comentarle que su prima, ahora Reina, y su madre, Paloma Rocasolano, querían arrebatarle la custodia de Carla. Pero el abogado lo tranquilizaba asegurándole que ningún juez le negaría la custodia a un padre, sin que hubiera un delito o falta de por medio.