Asi es la vida de Adriana Abenia y su parlanchín loro Rocco

Adriana Abenia comparte su vida con un divertido loro llamado Rocco

Adriana Abenia comparte su vida con un divertido loro llamado Rocco

Adriana Abenia convive desde hace 18 años años junto a su fiel amigo Rocco, un loro gris africano que tal y como ella explicaba hace algunos años, “habla por los codos y que si se le mira de frente parece que su madre -o sea, yo- haya robado una paloma del parque”. Muchos sabemos lo que se sufre cuando se muere nuestra mascota, por eso Adriana decidió que su mascota “casi me sobreviviera”.

No obstante, no solo decidió tener un loro por su larga vida, asegura que también buscaba que su compañía “no me obligara a madrugar” para sacarlo a pasear y que hiciera sus necesidades, no fuese muy pesado para poder llevarlo de viaje, “fuera muy inteligente y que encima hablara. No había muchas opciones”, explica la actriz y presentadora.

Tal y como ella misma explicó, un día acudió a un criadero en Valencia llamado Sun Parrots, y allí eligió un yaco criado a mano (papillero). Hace además una reflexión para todos aquellos que desean tener un loro, pidiendo que nadie adquiera como mascota una psitácida capturada, puesto que se trata de una “auténtica crueldad”

Explica que estos animales son “secuestrados de su hábitat con violencia -cosa que debería estar prohibida-, sino que lo más seguro es que sean ya mayores (los ojos son amarillos y no grises o negros), no paren de gritar y, lo más importante, sean unos infelices toda su vida, eso si no acaban como nómadas de casa en casa, en algún rincón donde no molesten y tapados con una sábana”.

La llegada de Rocco a su casa

Hace unos años, Adriana contaba cómo había sido la llegada de Rocco a su casa. “Así que cuando sonó el timbre de casa de mis padres y MRW me entregó a ese pollo valenciano desubicado que lo observaba todo con sus ojos negros desde el interior de un trasportín rojo, lo celebré con paella y una mascletá de emociones. Y enseguida me di cuenta de que seríamos grandes amigos

Desde el primer día de llegada al hogar, Adriana tuvo claro que el loro sería uno más de la familia, por lo que no dudó en instalarlo en una jaula King Size en el salón, a la vez que le prometía “por lo bajini”, que tendría una vida llena de “juguetes, vuelos y canciones”. Rocco es un ave mimado que toma pienso ecológico, verduras y fruta a diario, además de beber agua mineral.

Y al igual que a los niños, este Loro también tiene unos premios que suponen un manjar: cinco pipas, un trozo de nuez, un pedacito de fruta dulce, un cachito de nuestra tortilla de patata, o, en muy contadas ocasiones- “le flipa como a su rubia madre-, una puntita de queso”. Además, avisa a todos los que acaban de incorporar a su familia un loro: “¡el aguacate y el chocolate son veneno! Y una alimentación a base de pipas y frutos secos es un crimen que cometen muchos desinformados y destroza su pequeño hígado.

Rocco habla por los codos

Acerca de los monólogos de su “pollo”, tal y como lo llama cariñosamente Adriana, afirma que “casca por los codos (no sé a quién habrá salido…), en serio, no soy capaz de contabilizar las palabras que dice”. Asegura que teniéndolo a él, no es necesaria la radio, puesto que él solo “se hace un programa y me canta lo más actual del panorama musical”.

Entre el repertorio de Rocco no falta canciones como “Mamá, quiero ser artista” de Concha Velasco, algunas de Walt Disney, “Yo para ser feliz quiero un camión” o la del Chikilicuatre que lo “petó” en Eurovisión. Pero lo más divertido de Rocco es que habla por asociación, es decir, raras veces repite cosas sin sentido.

De esta manera, cuando tiene sueño él mismo se dice “Rocco, venga, a dormir” o “Duerme Roquito, duérmete ya, que viene el coco y te comerá” (echándonos más de una vez de su dominio, nuestro salón). Y cuando quiere bañarse en la bañera del baño y no la de su jaula (sí, también tiene un jacuzzi el tío), nos convence con un “Rocco, al agua patos”.

Adriana Abenia comparte su vida con un divertido loro llamado Rocco