Así fue el día en el que Rocío Flores se equivocó y traspasó todos los límites en el respeto a lo que debía haber sido lo más sagrado de su vida

Rocío Flores, una adolescente de 15 años: ¿no era capaz de reflexionar y distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, entre la verdad y la falsedad?

Hace unos días, el programa ‘Viva la vida’ sacaba a la luz unos hechos que, según una sentenia judicial, ocurrieron un fatídico día de verano, de hace ya más de ocho años, y en los que se relata un episodio muy doloroso, que posiblemente puso fin a la relación de madre e hija que Rocío Carrasco y su hija Rocío Flores tenían. Debido a este hecho, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores fue condenada por un delito de maltrato habitual, falta continuada de amenazas y por una falta continuada de injurias.

Tal y como contaban en dicho espacio, y según la sentencia del Juzgado de Menores número 4 de Madrid: este fatídico hecho ocurrió “sobre las 8.00 horas del día 27 de julio de 2012, encontrándose la menor en el domicilio familiar junto a su madre, la pareja de esta y su hermano, inició una disputa con aquella en el transcurso de la cual le propinó varios golpes, llegando incluso a tirarla al suelo, para posteriormente seguir golpeándola, dándole varias patadas (…) Como consecuencia de los hechos, Rocío Carrasco sufrió policontusiones con equimosis en la región frontal derecha, con edema en ambas muñecas, en muslo derecho, en el antepié derecho y un hematoma en el dedo del pie derecho”

¿Qué ocurrió aquel día entre madre e hija?

No obstante, se llega incluso a probar, que “la menor de quince años, desde hace aproximadamente tres años y de forma reiterada, ha venido atentando contra la paz familiar (…) Desde entonces, y cuando mantenía una discusión con su progenitora, actuando con ánimo de amedrentarla y faltarle al respeto, la increpaba con expresiones tales como ‘Eres una guarra, no eres mi madre, mi madre es la mujer de mi padre, tú dabas patadas a tu barriga cuando estabas embarazada de David, tengo ganas de partirte la cara, guarra, puta, mi padre tenía razón, eres una maltratadora psíquica, a esta casa no me trae ni la policía ni un juez, ni tu padre y tu madre que están bajo tierra.

Declaro a la menor Rocío Flores Carrasco autora responsable de un delito de maltrato habitual, de un delito de maltrato, de una falta continuada de amenazas y de una falta continuada de injurias (…) Se le impone la medida de 60 horas de prestaciones en beneficio de la comunidad que se sustituirán en caso de que la menor no preste su consentimiento o incumpla por seis meses la libertad vigilada”.

Así fue el día en el que Rocío Flores se equivocó y traspasó todos los límites en el respeto a lo que debía haber sido lo más sagrado de su vida
Imagen ‘Viva la vida’/Telecinco

Rocío Carrasco no denunció a su hija

Según la información aportada desde el programa, una grave discusión entre ambas acabó con golpes por parte de Rocío Flores a su madre, algo que provocó el distanciamiento de ambas y que acabó irremediablemente con Rocío Carrasco en el hospital con un parte de lesiones que sería determinante a la hora de condenar a su hija. No obstante, y en contra de lo que se ha especulado durante mucho tiempo, no habría sido Rocío Carrasco la persona que denunció a su hija por la agresión, si no que fue la fiscalía quien inició al investigación.

Desde el plató de Viva la vida, volvía a insitir en que era importante matizar que Rocío Carrasco no abrió jamás una causa en contra de su hija, porque nunca la denunció. Fue la Fiscalía la que dio la vuelta a la tortilla y actuó de oficio. Posteriormente, eso sí, la madre de la menor se adhirió al proceso como acusación particular.

Así fue el día en el que Rocío Flores se equivocó y traspasó todos los límites en el respeto a lo que debía haber sido lo más sagrado de su vida