Así fue la infancia de Melanie Griffith junto a 120 leones, tigres y guepardos

Melanie Griffith convivió con 120 leones, tigres y guepardos

Melanie Griffith convivió con 120 leones, tigres y guepardos

Comenzaba la década del 60 y el mundo de Melanie era muy similar al que nos mostró la serie Mad Men. Un mundo donde el lujo y las apariencias eran fundamentales. Para romper ese statu quo se necesitaba mucha valentía, algo que a la madre de Melanie le sobraba.

Cuando la actriz era tan solo una adolescente, Tippi Hedren, su madre, que se convirtió en una fiel defensora de los animales, decidió filmar una película sobre el peligro de extinción de los leones. Melanie pensó que su madre abriría un refugio para perros abandonados o gatos enfermos. Pero no. Le anunció que adoptaría a tigres y leones desamparados.

Un entrenador de animales le advirtió que si quería saber más de estos felinos tenía “que vivir con ellos por un tiempo”. Así fue como, un día al regresar de la escuela, Melanie encontró en el living de su casa no a un lindo gatito sino a un león. Se trataba de Neil, un hermoso felino de 180 kilos que, tras ser usado en distintas publicidades, había sido abandonado por su dueño.

Los rugidos del felino se escuchaban a varias cuadras. Así que Tippie y su pareja, más los dos hijos de su pareja y Melanie se mudaron a un rancho

Melanie Griffith convivió con 120 leones, tigres y guepardos

La vida de Melanie entre leones, tigres

Melanie se acostumbró a hacer su vida con ellos: comer, darse un chapuzón en la pileta, andar por la casa y meterse en la cama acompañada por su atípica mascota. Lo que para ellos era un simple felino, para el resto de vecinos era un gran problema, no solo por el peligro que suponía sino también por sus rugidos que se escuchaban a una distancia de hasta 8 kilómetros.

Ante la presión de los vecinos, Melanie decidió abandonar esa casa. Con su madre, su padrastro y sus hermanastros, John y Jerry Marshall, dejaron la ciudad y se mudaron a un rancho, en el desierto de Mojave. Tippi y Noel les informaron decidieron grabar la película Roar, en defensa de los animales. Demostrarían que las relaciones entre humanos leones y tigres era posible.

Ningún actor se había atrevido a actuar con leones y tigres reales hasta que Tippi le propuso a Melanie y Noel a sus hijos ser los protagonistas. Les prometieron que serían cinco semanas de filmación pero fueron cinco años.

La situación se empezó a complicar

La situación en el rancho se empezó a complicar cuando comenzaron a llegar felinos y otros animales rescatados. Melanie se tuvo que acostumbrar a convivir con 71 leones, 26 tigres, un tigón (híbrido de un tigre macho y una hembra leona), 9 panteras negras, 10 pumas, 2 jaguares, 4 leopardos, 2 elefantes, 6 cisnes negros, 4 gansos canadienses, 4 grullas, 7 flamencos y una cigüeña.

Acostumbrada a vivir en una especie de Arca de Noé, a Melanie no le pareció nada extraño que su madre gastara cuatro mil dólares semanales en comida para animales ni que tuvo que comprar un congelador con capacidad para almacenar 4500 kilos de carne. Tampoco lo hizo cuando supo que tuvieron que vender sus cuatro casas en la ciudad para solventar los gastos de Roar.

Al comenzar el rodaje, el personal técnico y los actores vieron como los animales andaban libremente y rompían equipos y escenografías sin que nadie lograra impedirlo. Durante el rodaje ningún felino resultó herido pero sí 70 miembros del equipo y el rodaje empezó a ser un infierno. El director de fotografía recibió 220 puntos de sutura en su cabeza por el  zarpazo de un león.

Melanie Griffith convivió con 120 leones, tigres y guepardos

Melanie fue atacada por un león

Un día se plantó “Madre, no quiero salir de esto con media cara”, pero regresó al set. En la siguiente escena, Melanie debía acostarse cerca del león, algo que hizo confiada. Sin embargo, el felino no se lo tomó nada bien y reaccionó atacándola. Los gritos de la madre y de la adolescente fueron estremecedores, algo que quedó registrado y formó parte de la película en esta toma tan real como espantosa.

En este ataque, Melanie casi pierde un ojo, recibiendo más de cincuenta puntos en su cara. Posteriormente, fue sometida a una cirugía de reconstrucción para que no le quedaran cicatrices. Cuando se recuperó le dijo a su madre “me gustaría llegar viva a los 20 años”. Años después, echando la vista atrás, tanto Melanie como su madre describían la experiencia de convivir con grandes felinos como mascotas como “una estupidez increíble” y son acérrimas críticas de aquellos que lo hacen ya que en algunos lugares de Estados Unidos es una práctica legal.

Roar fue estrenada el 30 de noviembre de 1981. Aunque a la película le sobraba garra duró apenas una semana en cartelera y recaudó solo dos millones de dólares de los 11 que se invirtieron.

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