Así vive Koke, el último perro adoptado por Jorge Javier Vázquez

Jorge Javier Vázquez cambió el nombre a Koke y lo llamó TomJorge Javier Vázquez cambió el nombre a Koke y lo llamó Tom

Jorge Javier Vázquez cambió el nombre a Koke y lo llamó Tom

Cuenta Jorge Javier Vázquez en su blog de la revista Lecturas cómo conoció a Koke y el motivo por el que ha terminado por adoptarlo. Explica que un día trajeron a ‘Sálvame’ un perro con una mirada tristísima.

“Lo veo antes de que lo entren al plató con Hugo, la persona que se encarga de conducir la sección del programa en la que fomentamos la adopción. En cuanto lo vi no tuve ninguna duda: el perro se venía a mi casa. Al menos esa noche. Luego ya veríamos, pero tenía claro que no quería que volviera a la protectora.”

Y eso mismo hizo el presentador, llevárselo a su casa. “Ese día me di cuenta de que son los perros los que nos eligen a nosotros. Al mirarme, me pidió que no lo abandonara. Se llamaba Koke, pero el nombre no me gustaba nada, así que le he puesto Tom por Tom Brusse.

Jorge Javier Vázquez cambió el nombre a Koke y lo llamó Tom

 

Los otros perros de Jorge Javier recibieron a Koke con mucha alegría

La llegada de Koke al hogar de Jorge Javier Vázquez donde viven también su otros perros adoptados, supuso una gran alegría. “Estoy muy orgulloso de ellos. Son buenos perros. Muy generosos, aceptan sin problemas a nuevos miembros porque entienden que vienen de lugares donde no sobraba precisamente el cariño”, escribía Jorge Javier Vázquez.

Sobre la historia de Tom, cuenta que el perro vivía con una familia de Granada que lo maltrataba. Lo echaban de casa sin miramientos y él siempre volvía, aunque lo único que le esperaban eran palos y malas palabras. Una lamentable situación que tristemente viven muchas mascotas

Jorge Javier Vázquez describe a Tom como un perro “precioso, con una cabeza poderosa y una mirada que te taladra el alma. El jueves por la noche la señora que trabaja en casa me advierte de que tenga cuidado al llegar de ‘Supervivientes’ porque Tom está durmiendo en el salón y tiene miedo de que se escape al abrir la puerta”.

Tom está en u proceso de adaptación

“Al llegar me reciben Lima y Luna alborotadas y felices, como de costumbre. Y eso que son las dos y media de la madrugada. Enciendo una luz para ver a Tom y lo encuentro mirándome fijamente desde un rincón del salón sentado sobre sus dos patitas. Voy a acariciarlo y se escabulle escondiéndose detrás de un sofá. Consigo acariciarle la cabeza y me voy a la cama pletórico”.

Cuenta que cuando su perra Lima “llegó a casa solo estaba Cartago, mi primer galgo. Lima se pasó tres meses ladrando sin parar, dando vueltas al jardín desde la mañana hasta la noche. Inquieta, intranquila, nerviosa. Un día vino a casa una persona y me dijo: ‘Ya se le pasará’. (…) Y Lima es hoy una perra feliz. En eso se convertirá Tom. En un perro feliz. Porque ningún perro se merece no serlo”, finaliza.

Jorge Javier Vázquez cambió el nombre a Koke y lo llamó Tom