Carmen Janeiro se convertía en un personaje más de la televisión, en la década de los 90, cuando su hermano, Jesulín de Ubrique, triunfaba en los ruedos y en los medios

Carmen Janeiro ha cumplido 45 años y lo ha hecho alejada de los medios y con una vida completamente diferente a la que tenía en la década de los 90. En esta época, Carmen fue apodada la ‘Jesulina’, ya que su hermano, Jesús Janeiro, más conocido como Jesulín de Ubrique, era uno de los pesos pesados de la prensa rosa, y del mundo de la tauromaquia.

Carmen probó suerte en el mundo de la moda, trató de ser modelo, sin mucho éxito. También quiso ser presentadora, pero no pudo ser. Tras varios intentos de convertirse en famosa de oficio, decidió dar un paso atrás.

Un accidente doméstico en el que tuvo unas complicadas fracturas en una pierna, provocaron que se quedara en silla de ruedas durante dos meses. Esto pasó factura a Carmen que replanteó la vida y decidió cambiarla por completo.

Carmen Janeiro, una profesora de Yoga que no ha tenido mucha suerte en el amor

Carmen comenzó a interesarse por el mundo del Yoga y de sus beneficios terapéuticos para calmar los dolores que padecía debido a este accidente. Tan enganchada se quedó a sus resultados, que se inscribió en la academia Yogashala Institute bajo la dirección de Javier Castro, con quien hizo muy buenas migas y con el que se convirtió en profesora de yoga.

Pero no sólo atrajo el bienestar a su vida. Tras romper con César de Loma en 2016, encontró el refugio que necesitaba en Luis Masaveu Herrero, uno de los hombres más ricos de España. Con Luis todo fluye, como dirían los yoguis. Según publicaba ‘Semana’ hace unos días, Carmen dejaba nuestro país para visitar a Luis a Portugal, donde se ha tenido que desplazar por motivos de negocios. Su vida ahora transcurre entre villas de lujo, yates en alta mar, y un tren de vida que muchas famosas desearían.

Semana

Los rumores de crisis entre Carmen y Luis, según Kike Calleja

Miguel asegura Kike Calleja en su columna de ‘Esdiario’, Luis y Carmen estarían más distanciados que nunca. ¿El motivo? Al parece al rico empresario no le gusta nada aparecer en los medios de comunicación dedicados a la prensa rosa y el chismorreo, y mucho menos que le sigan fotógrafos para captar una imagen de ellos dos juntos.

Según cuentan, la idea de la pareja era instalarse lejos de España, concretamente en Portugal. Pero las cosas no han salido como ellos habían pensado y ahora el accionista de Liberbank vive solo en Lugano, mientras que Carmen reside aún en España.

Aunque Luis viene a España cada quincena para ver a su hija, no parece hacerlo para ver a Carmen, a quien le habría encargado que vendiera una propiedad en Marbella, una mansión valorado en 6 millones de euros.

Sea como fuere y aunque ahora vuelva a volar en solitario, atrás quedó aquella joven insegura, risueña y algo torpe, que trataba de llamar la atención con vestidos de colores chillones y ajustados. Ahora Carmen se la ve relajada tras haber dado un enorme cambio en su vida para mejor.