Alberto II de Mónaco en el saludo a los emperadores de Japón

Una nueva ausencia de la esposa de Alberto II de Mónaco, la ceremonia de entronización de Naruhito de Japón

La ceremonia de entronización del emperador Naruhito de Japón contó con la presencia de Jefes de Estado de más de 190 países,  entre ellos, Felipe VI y Letizia, Guillermo y Máxima de Holanda, Carlos de Inglaterra, Federico y Mary de Dinamarca, el rey Carlos Gustavo de Suecia y su heredera Victoria o Alberto de Mónaco que de nuevo, se dejó ver sin la compañía de su mujer Charlène.

Charlène, la mujer de Alberto II de Mónaco ya habia anunciado tras su boda: “Necesito un período de adaptación, seré una princesa a mi manera“, borrandose de la agenda pública del Principado, solo dejándose ver en contadas ocasiones.

Sin embargo, desde su boda, Charlène parece que no se ha adaptado y quizás tampoco  tiene intención de hacerlo. Con el anuncio del embarazo de sus mellizos Gabriella y Jacques hace ya cinco años, Charlène se alejó por completo de las miradas y su ausencia ya es algo muy normal en Mónaco.

Los motivos por los que se oculta Charlène

Son varios los motivos que explican la ausencia de la esposa de Alberto II de Mónaco, Charlène. Uno de ellos es que no le gusta ser el centro de atención, y por eso es prácticamente imposible que se la vea en los actos públicos. Sin embargo, no se trata del único problema, se sabe también que Charlene de Mónaco y su cuñada Carolina de Mónaco no mantienen una bunea relación.

Una de las últimas ausencias ha sido en el tradicional Gran Baile de la Rosa, la imponente gala anual que celebra Mónaco para dar la bienvenida a la primavera, al que no asiste desde que nacieron sus hijos.

Es tan firme su decisión de no acudir a actos públicos que incluso su marido Alberto II, debe pedirle que acuda al Baile de la Cruz Roja o a las fiestas de Santa Devota, patrona del Principado de Mónaco, a los que asiste obligada.

Lo que es evidente es que Charlène está más a gusto y se desenvuelve mucho mejor en actos pequeños e íntimos, a pesar de su timidez,  sigue involucrada en un sinfín de causas benéficas.

Algunas de sus causas benéficas han sido motivo de críticas maliciosas entre la alta sociedad:  “Que decidiera crear la fundación Charlene de Mónaco para enseñar a nadar a los niños nos pareció un poco ridículo. Es como si se hubiera perdido la esencia de Grace Kelly”

Charlene de Mónaco