¿Cómo afecta a tu salud y a tu belleza el uso excesivo del móvil?

¿Pasas muchas horas mirando el móvil? Te contamos afecta esta práctica a tu salud y a tu belleza

Es impensable salir a la calle sin el teléfono móvil. Lo llevamos encima hasta cuando vamos a la ducha, y a menudo, descansa en la mesilla de noche mientras dormimos. Hace unos años esto era casi impensable, el teléfono fijo supuso una gran revolución en las telecomunicaciones, pero no le hemos dado la importante que tiene y un uso responsable a la tecnología móvil.

El móvil entró en nuestras vidas como una herramienta útil para llamar y recibir llamadas allá donde fueras. Poco más se podía hace con el, salvo mandar algún que otro sms, que cobraban como si fuera oro en paño.

Pero todo evoluciona y ahora podemos tener en la palma de nuestra mano, una ordenador con el que podemos hacer de todo, ser el más activo en redes sociales, mandar un mensaje, invertir en bolsa, o darle d comer a muestra mascota a  kilómetros de distancia. Por este mismo motivo el uso del móvil se ha descontrolado tanto que ha originado una nueva dolencia: La Nomofobia, la adicción al móvil.

Poro este mismo motivo y si piensan que pasas muchas horas viendo su móvil, te contamos por qué deberías plantearte un detox digital y qué ganarás si lo haces.

¿Adictos al móvil?

Salir sin él de casa implica, irremediablemente, volver a buscarlo, y que se agote la batería es prácticamente una tragedia griega, para la que, por suerte, existen los cargadores portátiles.

Hace dos décadas escasas que entró en nuestras vidas, y ya se ha convertido en absolutamente indispensable. Con él lo que menos hacemos es hablar, pero nos sirve para todo: fotografías, redes sociales, mensajería, correo electrónico, compras, cuentas, operaciones bancarias, series y películas…

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y el móvil tiene también su lado oscuro. Envejecimiento prematuro, patologías dermatológicas, exposición a radiaciones cuya inocuidad aún no está demostrada, dificultad para dormir, problemas de vista… Te contamos cómo tu teléfono móvil puede comprometer belleza y salud.

Detox digital: desconecta del móvil

Es cierto que el móvil nos facilita la vida, pero es importante saber guardar las distancias y, llegada una hora, al igual que los fines de semana o en vacaciones, ser capaz de apagarlo. La conexión constante y la tensión inconsciente que genera estar conectados en todo momento supone una sobrecarga mental y neurológica que afecta a nuestra actitud y nuestra relación con el mundo y con los demás.

Y es que nuestra relación con los dispositivos nos puede llevar a una obsesión adictiva. Cada vez son más los especialistas (médicos, psicólogos, psiquiatras, terapeutas) que apuestan por el detox digital, pues esta adhesión saca a las personas del aquí-ahora y les impide en muchas ocasiones vivir el momento presente. No hay más que mirar a nuestro alrededor, por ejemplo, en un restaurante, y fijarse en cuántas personas están con el móvil en la mano, tecleando o leyendo, en lugar de interactuando con sus acompañantes.

La piel, la más afectada

Pero el móvil no solo nos afecta a nivel mental. Tanto belleza como salud se ven comprometidas en el momento en el que empieza a afectar a la piel, al sueño o a la vista. En el caso de la piel, los dermatólogos ya hablan de la dermatitis del teléfono, una irritación que suele aparecer en pieles sensibles tras una conversación larga con el teléfono apoyado sobre el rostro: la mejilla se enrojece, se irrita o incluso puede brotar un eczema.

Los motivos son fundamentalmente dos: por un lado, el móvil emite calor, que dilata los capilares y puede llegar a producir cuperosis (rotura visible de los vasos sanguíneos más superficiales), y, por otro, casi todos los móviles contienen níquel y/o cromo, dos de los metales que más alergias provocan. Además, el calor emitido no solo irrita la piel, sino que favorece la flacidez cutánea al degradar las fibras de colágeno y elastina de la piel. Y, por si esto fuera poco, el sudor y el calor en contacto con la piel durante largo tiempo empeoran los brotes de acné y puntos negros.

Caldo de cultivo para las bacterias

Lo llevamos en el bolso o en el bolsillo, lo dejamos sobre cualquier superficie… y luego lo ponemos en contacto con la piel sin pensarlo. El móvil es un nido de bacterias, que al contacto con la piel, tienen vía libre para entrar en la boca o los oídos sin que nos demos cuenta, además de para colonizar la piel y provocar todo tipo de reacciones cutáneas, entre ellas, el ya mencionado acné. La solución: acostúmbrate a limpiar la pantalla cada día.

Cómo afecta a tus ojos

Al fijar la vista en la pantalla hacemos un gesto reflejo: fruncir el ceño y contraer el contorno de los ojos. La consecuencia a medio plazo: aparición de arrugas en el entrecejo y las patas de gallo.
Problemas de visión: patologías como el ojo seco, la visión borrosa o la miopía temporal son motivos frecuentes de consulta al oftalmólogo, que mucho tienen que ver con un uso excesivo del teléfono móvil.

Luz azul: que no te quite el sueño

¿Sabías que la luz azul que emiten los dispositivos retroiluminados (como el móvil o la tablet) tiene mucho que ver con que duermas mal? Esta luz suprime la producción de melatonina, la hormona del sueño, y altera los ritmos circadianos. Evita usarlo 2h antes de dormir.

Arrugas en el cuello… y papada

Cuando utilizamos el móvil, tenemos permanentemente flexionado el cuello hacia abajo. Esto no solo favorece la aparición de contracturas musculares, sino que también ayuda a que se marquen las arrugas en el cuello (que tiene una piel muy fina), y a que aparezca la temida papada.