Cómo aplicar el iluminador sin parecer una bombilla ¡Atenta a estos consejos!

El iluminador ha ocupado un lugar muy importante en nuestra rutina de maquillaje. Aprende cómo aplicarlo sin cometer errores

Muchas mujeres se maquillan a diario y cometen errores subsanables. Uno de ellos es cómo aplicar el iluminador sin parecer una bombilla o un Gusiluz. Como si se tratara de una varita mágica con la que conseguimos el efecto buena cara al instante. Así funciona el iluminador en nuestro rostro. Y todo gracias a sus ingredientes con partículas brillantes procedentes de la mica (un mineral alcalino), el nácar y los óxidos de hierro rojos y amarillos.

Por si fuera poco, algunos iluminadores contienen también agentes con acción antifatiga, como vitamina E y extracto del arbusto ruscus aculeatus, con lo cual hacen desaparecer cualquier signo de cansancio. Ahora se entiende mejor el por qué de su magia y su éxito como aliado de técnicas de maquillaje como el non touring.

Pero, eso sí, la gran incógnita sigue siendo: ¿cómo se utiliza? ¡Descubre con nosotros todos los do y dont’s del iluminador!

1. A toquecitos siempre es mejor

Hay que evitar los excesos de producto, es mejor repetir la operación que pasarnos con la cantidad. ¿Dónde? En los puntos del rostro donde queramos atraer la luz: parte alta del pómulo, puente y laterales de la nariz y por encima de las cejas.

2 . ¿En qué se diferencia del corrector?

El corrector compensa decoloraciones en la piel que no nos interesan preservar: rojeces, manchas, ojeras… Por su parte, el iluminador sirve para destacar zonas, aportar jugosidad a la piel y crear puntos de luz.

Para famosas como Jennifer Lopez y Kim Kardashian el iluminador es un imprescindible en su rutina de belleza, ya que obtienen un resultado favorecedor y, sobre todo, muy natural.

3. ¿Debemos usarlo siempre?

Junto con la máscara de pestañas y el rojo de labios, el iluminador se ha convertido en uno de los tres imprescindibles del maquillaje. La piel por sí misma no es mate y un iluminador discreto siempre aporta naturalidad al rostro.

4. ¿Cómo elegimos el tono ideal para nuestra piel?

Nunca deberá ser más oscuro que nuestra piel. Si tiene alguna coloración, deberá ser un tono o un tono y medio menos que el nuestro.

5. ¿Y qué haremos para no excedernos en la cantidad?

Lo mejor es ir aplicándolo poco a poco. Ir añadiendo el producto en función de la cantidad que vayamos necesitando. La precisión es importante. No está de más observar cómo queda el producto según los diferentes escenarios (en el exterior o bajo una luz mucho más cálida). Y si te decides por un iluminador en polvo, descarga siempre la brocha antes de aplicarlo. Si es en crema, trabaja en el dorso de la mano antes de empezar a extender

6. Además de para iluminar, ¿qué otros usos tiene?

Apunta estos consejos de profesional. Si ponemos un poco de iluminador en el contorno de la boca, evitaremos que se corra el color del labial. Otro uso del iluminador muy importante: si disponemos de dos tonos, uno más claro y otro más oscuro, se pueden crear sombras y luces por todo el rostro. Mezclado con sombras o labiales se puede lograr un efecto metálico muy favorecedor. Y más: si lo unes a un aceite corporal es un buen potenciador del bronceado.