En ocasiones descuidamos los labios o no les damos la atención que se merece esta parte de nuestra anatomía, que tiene una piel más fina que la del resto de nuestro cuerpo

Si te preguntas cómo cuidar los labios de una menta eficaz y que cada día estén más bonitos, no te pierdas lo último en tratamientos para mimarlos. Los labios son una de las partes más atractivas y que más interés despiertan de la anatomía femenina y masculina, y aunque estemos en época de pandemia donde la mascarilla se antoja obligatoria, cobran el protagonismo que merecen y se convierten en las nuevas estrellas del tratamiento facial.

Los labios tienen la particularidad de decrecer cerca de un milímetro cada cinco años. Es por ello que envejecen “peor” que el resto del rostro, y van perdiendo volumen.

Por eso los labios necesitan cuidados específicos para estar perfectos. La piel de los labios se regenera cuatro veces más rápido que la del rostro. Sin embargo, al ser tan fina, también se daña más fácilmente.

Labios: por lo general, mal cuidados

Durante décadas, siglos incluso, el cuidado dedicado a la parte del rostro que más ventas de productos de maquillaje genera, los labios, se ha limitado a lo más básico. Hidratación y, como mucho, una esporádica exfoliación para acabar con los antiestéticos pellejitos que los afean.

Sin embargo, y en esto tiene mucho que ver el boom de la cosmética coreana, esta temporada los labios empiezan a situarse en el lugar que les correspondía por derecho propio, con todo tipo de propuestas de tratamiento destinadas a conseguir sacarles el máximo partido y realzar de una vez por todas su aspecto.

Y es que los labios y su contorno, al igual que ocurre con los ojos, necesitan cuidados específicos debido a las características de su piel, mucho más delicada y vulnerable que la del resto del rostro.

Una piel extremadamente fina

La piel de los labios es una capa que recubre la mucosa tan fina y transparente (cinco veces más que la del resto del rostro) que adquiere su característico tono rosado porque se transparentan sus venas y capilares.

Además, no tiene melanocitos (las células que producen la melanina), por lo que los labios están totalmente desprotegidos ante el sol; y también carece de glándulas sudoríparas y sebáceas, por lo que no cuentan con la protección de la capa hidrolipídica que cubre todo el resto del cuerpo impidiendo la deshidratación. Partiendo de aquí, se entiende que, a la mínima, su delicada piel se reseque, se cuartee y se agriete con facilidad.