¿Cómo cuidar tu piel en verano para evitar el fotoenvejecimiento?

La piel necesita unos cuidados específicos en la época estival

La llegada de las vacaciones es motivo de alegría para todos, menos para la piel. La incidencia del sol sobre la dermis produce multitud de daños que, aunque no se vean a corto plazo, hacen mella sobre ella, arrugas, manchas, sequedad… La piel se encarga de proteger el cuerpo del sol y debemos ayudarla en su cometido con cremas, gorros, gafas de sol… Actualmente en el mercado hay, incluso, camisetas con SPF incorporado.

La primera consecuencia de una exposición repetida al sol es el fotoenvejecimiento. Las manchas solares que aparecen a partir de los 25 años son, normalmente, consecuencia de daños creados muchos años antes.

Además de la aceleración de los signos de envejecimiento, la radiación solar incide sobre la dermis pudiendo causar diferentes patologías, las alergias, dermatitis, fotodermatosis y fotosensibilización de la piel se incrementan en vacaciones al estar nuestro cuerpo más expuesto a los rayos UVA, que dañan el DNA celular y afectan a las pieles más fotosensibles.

Es por ello que conviene utilizar productos con SPF y un aporte vitamínico que ejerza sobre la piel una barrera de protección, impidiendo posibles daños. La elección de un protector solar correcto es el primer paso para cuidar la piel y prevenir la aparición de enfermedades dérmicas. Un buen filtro solar no solo debe proteger de los rayos UVB (responsables de los daños inmediatos sobre la piel, sino también de los UVA (daños en el DNA, las células, los vasos y los tejidos).

Cómo cuidar tu piel durante el verano: consejos y trucos

Se recomienda utilizar filtros físicos, no químicos, e inorgánicos, que reboten los rayos UV antes de ser absorbidos por la piel. Este tipo de filtros se conocen como SunBlock. Deben ser productos estables ante el calor, fotoestables y de aplicación cómoda para fomentar su uso frecuente. Los pondremos tras la rutina de limpieza e hidratación, repitiendo su aplicación cada dos horas.

Los nutricosméticos son igualmente una ayuda para proteger la piel antes. Se recomienda que incluyan en su formulación componentes que activen nuestras defensas naturales frente al sol, vitaminas y antioxidantes.

Deshidratación

Los efectos del sol producen un progresivo desequilibrio en los niveles de humedad de la piel. Si la exposición es elevada, muchas veces es imposible devolverle ese equilibrio necesario. Un producto rico en vitaminas C y E protegerá de los radicales libres y ayudará a mantener la humedad de la piel.

Debemos hidratarla con mucha frecuencia para reponer el agua que pierde mediante la transpiración producida por el calor. Una piel hidratada es más resistente ante el daño solar y la aparición de líneas de expresión y arrugas. También debemos hidratarnos desde el interior: beber agua en abundancia, tomar frutas y verduras, evitar bebidas azucaradas y carbonatadas así como alcohol.

Flacidez

La firmeza es algo que va desapareciendo de manera natural a medida que se va envejeciendo, pero con más velocidad ante la exposición solar. La piel madura necesita una completa rutina con productos antiedad, sérums y cremas ricos en ácido hialurónico, colágeno, elastina, soja, vitaminas y aceites nutritivos, que deben aplicarse cada noche.