La nueva cosmética ofrece fórmulas, texturas y formatos para todos los gustos y necesidades de la piel. Te explicamos cómo debes limpiarlo según tu tipo de piel. ¡Toma nota!

¿Cómo desmaquillarse? Para muchas mujeres, el ritual de desmaquillar y limpiar la piel es algo casi mecánico, obligatorio, y, en cierto modo, tedioso. Sin embargo es importante tener muy claro que de estos dos pasos depende, en gran medida, no solo la belleza sino el estado general de la misma. Y es básico elegir el producto con el que nos desmaquillamos con mimo.

Lo más importante es conocer qué tipo de piel tienes. Si es grasa, seca, mixta, o si necesitas  un cuidado especial por tener la piel delicada o atópica. Para cada rutina de limpieza tienes que tener claro este dato porque será indispensable para lucir una piel sana y evitar así, cualquier brote indeseado de acné, debido a la obstrucción de los poros.

¿Cuál es tu limpiador ideal?

Cada tipo de piel tiene unas necesidades… y la industria cosmética trabaja para cubrirlas de la forma más sensorial posible. Os explica qué limpieza es más adecuada en cada caso.

· Piel normal: Es transparente, equilibrada y sin impurezas. En este tipo de piel, realizaremos una exfoliación suave una vez a la semana, y a diario, tanto por la mañana como por la noche, para la limpieza de la piel usaremos agua micelar y un tónico sin alcohol.

· Piel seca: Produce menos sebo, con lo cual, tiene menos lípidos, tiende a perder agua y a sufrir agresiones externas. La higiene se hará con productos suaves que contengan aceites para proteger la capa lipídica, así como factores hidratantes añadidos, como el ácido hialurónico.

· Piel grasa: Al tener exceso de sebo, suele tener brillos, y a menudo presenta impurezas e, incluso, acné. S recomienda los geles antisépticos, así como un cepillo que vacíe los poros. Y terminar con un tónico astringente.

· Piel mixta: Por lo general es grasa en la zona T (frente, mentón y nariz) y normal o seca en el resto. Lo ideal es aplicar limpiadores que ayuden a equilibrar.

· Piel sensible: Especialmente delicada, se caracteriza por sensaciones constantes de incomodidad como rojeces, picores o tirantez, pues su umbral de tolerancia reacciona de forma excesiva a factores habitualmente bien tolerados. Es importante utilizar productos muy suaves (agua termal o micelar), que no resequen.

Limpieza de la piel al agua: ¿sí o no?

Es una cuestión de gustos, pero también de tipo de piel. Muchas personas no consiguen la sensación de limpieza si no se lavan la cara con agua y un producto tipo espuma, gel o jabón, especialmente las pieles mixtas o grasas.

Sin embargo, en el caso de las secas y sensibles, el agua (y, sobre todo, los jabones), no es lo más recomendable, pues resecan aún más la piel. Sea como sea, si prefieres hacerlo al agua, lo más importante es el momento del secado: que sea siempre con un paño de algodón (mejor que toalla), y por medio de ligeros toques, nunca frotando.