Conoce las peligrosas secuelas de usar zapatos de tacón

El uso continuo de los zapatos de tacón puede provocar serias consecuencias en nuestro anatomía

Con ellos andamos, corremos y nos movemos, pero a menudo nos olvidamos de su importancia. Los pies soportan el peso total del cuerpo a lo largo del día y, si además llevamos calzado inapropiado, los problemas no tardan en aparecer. Nosotras padecemos hasta 4 veces más patologías podológicas que los hombres.

La razón: los tacones. Y cuanto más altos y más estrechos, peor. Los adoramos porque nos hacen sentirnos más guapas y sexys, se camina de forma más elegante y nos regalan además unos centímetros de altura. Aunque es en verano cuando nos fjamos en ellos, ahora en invierno es el momento de prestarles atención con un cuidado específico que los trate desde diferentes frentes: hidratación, exfoliación y reparación.

¿Cómo sufren tu pies con los tacones?

El uso de calzado cerrado que no transpira y el abuso de los tacones en prolongadas jornadas de trabajo, se traduce en diferentes molestias, como grietas en los talones y descamación. Incluso callosidades, verrugas, una mayor sequedad, y hasta problemas en el tendón de Aquiles, son otras preocupaciones.

Callos

Aparecen por un un exceso de crecimiento de la capa córnea, la última de la piel, debido a una sobrecarga de peso continua. Son raras las mujeres que se libran de ellos. La fricción constante del zapato contra las zonas como el talón, dedos, planta del pie y laterales, causan un engrosamiento de piel que duele.

Verrugas

Son infecciones causadas por el virus “Papova virus”, muy peresente en los suelos húmedos. Esta molestia aparece en esta zona, con una capa más gruesa que almacena agua. Las piscinas cubiertas de invierno y los spas son las zonas más frecuentes de contagio. Protégete con cremas antifúngicas y chanclas.

Talones agrietados

El talón es una de las zonas más vulnerables. Tienen su origen en una sequedad y deshidratación extremas que provocan la aparición de grietas, especialmente en el contorno del talón. Aunque parece un problema más propio de la primavera (con el pie destapado el talón sufre más), también nos lo encontramos en invierno, con el agravamiento de las grietas ya existentes.

Rodillas y espalda resentidas

Si incluyes los tacones altos en tu fondo de armario, debes tener presente que no solo los pies pueden salir perjudicados. Te puedes enfrentar a complicaciones en las rodillas, dolorosas deformidades y frecuentes dolores de espalda.

Las rodillas, las grandes perjudicadas

Los tacones altos, especialmente los de altura superior a 5 centímetros, son un desafío antinatural: al caminar, el cuerpo tiene que encontrar un nuevo centro de gravedad y eso causa más tensión en las rodillas. Las mujeres que los usan habitualmente, ejercen mayor presión en las articulaciones que cuando llevan zapatos planos y eso duplica sus posibilidades de padecer artritis en la rodilla.

Deformidades

26 huesos, 33 articulaciones y 19 músculos soportan nuestro peso. Esta función se altera por el uso inadecuado del calzado, ya que la elevación del tacón conlleva un acortamiento de los músculos de la pantorrilla y una sobrecarga de los huesos de los dedos del pie. Esto genera deformaciones severas, como los dedos de garra, los juanetes e inflamación crónica en los tobillos.

Dolor de espalda

Con el abuso de tacones, adoptamos posturas forzadas, como sacar más el trasero y elevar el mentón, y nos olvidamos del correcto balanceo de la colmuna. Esta tensión nos puede llegar a producir dolor de espalda y cuello.

Problemas de circulación

Al caminar, los músculos de las piernas se contraen y relajan rítmicamente, produciendo un efecto de masaje sobre la circulación venosa de retorno al corazón. Este proceso natural se complica con tacones altos, ya que esta acumulación excesiva de sangre se traducirá, a largo plazo, en hinchazones y varices.

Camina con garbo

Tanto si los utilizas a diario o solo en contadas ocasiones, caminar con ellos no es tarea fácil. En París, la ciudad de la moda por excelencia, existen academias que te enseñan a hacerlo. Estos consejos te ayudarán a pasear con mayor soltura.

Utiliza zapatos de piel maleable, blanda. Olvida los sintéticos y apuesta por materiales naturales que transpiran mejor. No apoyes los dos a la vez. Te desequilibrarías: primero el tacón y luego la punta.

Mientras apoyas el tacón con un pie, el otro se despega desde la punta. Mantén el cuerpo y la espalda recta, la mirada al frente y nada de dar saltos cuando andas, balancea tu cuerpo de lado a lado. Camina con los tacones rectos. Procura ir alternando modelos. Al salir de la oficina, cálzate unas running. Un paseo con un calzado deportivo te aliviará los pies y te masajeará la zona.

Mima tu pies tras quitarte los zaparos de tacón

Para recuperalos tras una intensa jornada, hazte un scrub cada dos días, con masajes exfoliantes que eliminen callos y durezas. El segundo paso es aclararlos, secarlos bien y darles nutrición. Si están muy resecos, aplica una densa capa de crema y ponte calcetines para dormir.

Elige la altura adecuada

Ni muy altos ni tampoco exageradamente planos. Utiliza tacones de entre 1,5 y 3 centímetros, que son los que no alterarán tu centro de gravedad al caminar. Los de mayor altura, resérvalos para las ocasiones especiales o las citas en las que no vayas a andar mucho.

Closeup of women’s heels with a blister plaster on