Adiós a los labios carnosos y gruesos: la nueva tendencia en maquillaje labial es el efecto labio mordido o boca mordida. Descubre cómo hacerlo con estos tres simples pasos

La tendencias de maquillaje siempre nos sorprenden. Este verano llegaba la tendencia del efecto labio mordido que a muchas nos ha resultado muy fácil adoptar. Se trata de un estilo de aplicar el labial de manera difusa logrando un efecto degradado que nos hace recordar al maquillaje que lucían las antiguas muñecas de porcelana.

Como en toda tendencia de maquillaje, podemos adoptar una manera de aplicarlo suave y sutil u optar por remarcar hasta el extremo el efecto de degradado en los labios. Si te decantas por la discreción, te aconsejamos que uses tonos rosas claros, o rojos sutiles. Si por el contrario eres de las que no tiene miedo a ser creativa, elige tonos oscuros como el borgoña, e incluso el negro.

El acabado también es a nuestra libre elección y según tus gustos. Puedes realizar el efecto labios mordidos con un labial efecto mate, para realzar el dramatismo de esta tendencia, o probar con un labial brillante o glossy, para que los labios parezcan más inocentes y voluminosos.

Los tres pasos para realizar el efecto boca mordida o labios mordidos

1.- Hidrata bien los labios antes de maquillaros: Es importante hidratar muy bien los labios, sobre todo si optamos por productos de larga duración, o los labiales mates, que podrían acentuar las pieles secas, afeando el acabado. Cuando ya los tengas hidratados, puedes aplicar una prebase para labios para fijar el labial.

2.- Aplica el labial en el centro de los labios: con toques suaves sin llegar a los extremos. Puedes usar incluso dos labiales en diferentes tonos para aportar más intensidad y profundidad.

3.- ¡No uses pincel o brocha para los labios! Esto es optativo, como mejor se lleva a cabo el efecto labios mordido es difuminándolo con el dedo hacia el exterior de los mismos. También puedes conseguir un buen efecto degradado si aplicamos en los extremos de los labios un tono muy similar, o incluso más pálido que nuestra piel.