Cristini Couto desata las lágrimas de todos en ‘La casa fuerte 2’ tras revelar su dura infancia

La concursante brasileña relata un desgarrador testimonio sobre su vida en ‘El espejo del alma’

Desde que dio comenzó ‘La casa fuerte 2‘, han habido algunos cambios en el formato si lo comparamos con la primera edición del reality que emite la cadena Telecinco. La mas destacada de ellas esta siendo ‘El espejo del alma’.

En esta prueba del reality, los concursantes deben abrirse y mostrar su lado mas íntimo y humano. El primer concursante que pasó por esta prueba la semana pasada, fue la pareja de Isa Pantoja, Asraf Beno.

Ayer le toco el turno a otra de los concursantes de esta edición, la brasileña Cristini Couto. La vida de la que fuera Miss Transexual Internacional en el año 2007, ha sido sin duda muy dura desde su infancia hasta su etapa adulta.

Tal y como ella misma confesaba a la presentadora Lara Álvarez, su vida ha estado marcada por el fallecimiento de su padre, el rechazo de su familia -principalmente su hermano- y los durísimos y tristes episodios que tuvo que soportar cuando iba al colegio.

Una durísima infancia con maltrato psicológico y físico

Delante del espejo y entre lágrimas, la brasileña señalaba lo duro que ha sido que la reconozcan como mujer tras pasar una su durísima infancia: “Veo una niña que es una mujer empoderada. Mujer es lo que he logrado ser… me ha costado mucho que me reconozcan“.

Sin embargo hasta llegar ahí, la brasileña vivó un auténtico calvario que empezó con el rechazo de su familia, y tuvo sus momentos mas dolorosos en su etapa escolar. Cristini Couto confesó haber sufrido maltrato psicológico y físico:

“Me tiraban piedras, me han pegado muchas veces, ¡muchas! Pero diría nunca dejé de soñar, el rencor se ha transformado en dolor y perdón. He perdonado a todo el mundo que me hizo daño, amigos familia, hermano, a mi madre…”.

En cuanto a la relación con su hermano, Cristini señaló que intentó perdonarle varias veces. Sin embargo cuando lo hizo e incluso le ayudó, él termino rechazándola ya que no la entendía ni la aceptaba como era. Aún así, afirma que le echa de menos y que le gustaría abrazar a su hermano.

Couto reconoció que fueron muchos los días y las noches que lloró, y que nunca contó con el apoyo de nadie. Sin embargo si pudo encontrar la fuerza necesaria en su fe.