La soprano confesaba en TVE el trauma que tuvo que superar tras ser violada en Nueva York en 1990

Retratos con Alma de TVE recibía a la gran soprano española Ainhoa Arteta, que contrajo recientemente matrimonio con el militar Matías Urrea. La cantante de ópera confesó que había sido violada con 25 años, en 1990, en Nueva York, donde comenzaba su carrera de soprano.

Ainhoa recordó aquella época de forma agridulce, debido al episodio tan dantesco que tuvo que sufrir mientras se hacía hueco en el panorama operístico. Con sólo 25 años, conseguía un trabajo de au-pair, cuidando a una niña en la Gran Manzana, mientras asistía a adiciones de soprano.

Ella misma confesaba que el lugar que podía pagarse para vivir en Nueva York, era muy poco seguro, en el que abundaba la prostitución y las drogas, sobre todo al caer la noche. Debido a su trabajo y a las audiciones, tenía que volver muy tarde a casa, poniéndose diariamente en peligro.

Dolorosa confesión de Ainhoa Arteta tras ser violada en Nueva York

Una brutal violación que casi acaba con la vida de la soprano Ainhoa Arteta

La alegría por conseguir uno de sus primeros papeles como soprano, Clarinda en ‘La Cenicienta de Rosinni, contrastó con la pesadilla que tuvo que sufrir esa misma noche. A su regreso a casa, Ainhoa fue atacada por un hombre que la golpeó y la violó. “Fue un episodio muy duro en mi vida. Casi me matan. No fue sólo violarme sino que casi me mata esa persona

Este episodio ocurrió justo el día que Ainhoa volvía a casa con la partitura de Clarinda en sus manos. Algo que recordará toda su vida, aseguraba. “Volvía a casa con la partitura de Clorinda y me la tenía que aprender en cuatro días porque la tenía que interpretar en Palm Beach. Al día siguiente no tuve tiempo para hacer duelo ni para pensar en lo que me había ocurrido. La policía me dijo que si no me habían matado podía estar contenta

Este hecho en la vida de Ainhoa la marcó hasta tal punto que durante los años posteriores no fue capaz de soportar que nadie se le acercara: “Era la cosa que más me podía repugnar“, relataba con dolor la soprano de 54 años, que ya parece haber superado aquellos dolorosos momentos.