El actor John Reilly abandonó el rodaje de Manderlay como protesta contra el maltrato animal

John Reilly abandonó la película Manderlay tras conocer que el director mató un burro durante el rodaje

Son muchos los actores los que con más o menos ruido defienden con uñas y dientes el bienestar animal, mostrando repulsa al maltrato animal. Sin ir más lejos, sin ir más lejos, podemos citar a John C. Reilly, compañero de Joaquín Phoenix en Los hermanos Sisters. El actor se vio envuelto en un desagradable enfrentamiento con el mismísimo Lars Von Triers.

John Reilly decidió abandonar el rodaje de la película de Manderlay por defender los derechos de los animales. Hubo una escena en cuestión que horrorizó al actor en la que un grupo de hambrientos sacrifican a un asno para comérselo. Esto provocó que el intérprete de películas como El aviador o Chicago se marchara incluso de la ciudad sueca de Trollhaettan por su negativa a participar en ella.

Finalmente, el controvertido director de cine danés tomó la drástica decisión de prescindir de dicha escena tras la protesta iniciada por grupos de defensores de los animales. En una carta abierta, el cofundador de Dogma justificó su decisión para eludir una polémica que pudo perjudicar a la película.

¿Qué es lo que sucedió realmente?

Tras el estreno de “Dogville” en 2003, el director de cine y guionista Lars von Trier, continuó con sus experimentos cinematográficos. No obstante, en esta ocasión se vio rodeado por un poquito de controversia, algo a lo que ya está acostumbrado.

Según dicen, durante el rodaje de la película, el burro en cuestión fue sacrificado para lograr dar un poco más de dramatismo a la escena. Por este motivo, el el actor John C. Reilly abandonó la producción y su personaje fue reemplazado por Zelijko Ivanek.

Sin embargo, la escena en cuestión nunca llegó a la pantalla. El productor ejecutivo Peter Aalbaek Jensen insistió en que el animal estaba viejo y enfermo, que lo “sacrificaron” de forma completamente humana, y todo el proceso se llevó a cabo con la supervisión de un veterinario que controló que todo se acomodara a las reglas.