La presentadora guipuzcoana saca de nuevo su fuerte carácter con sus colaboradores

En mas de una ocasión hemos podido ver como la presentadora vasca del programa ‘Viva la vida‘, Emma García, ha sacado el fuerte carácter que posee para poner en su sitio a sus colaboradores.

No es la primera vez ni será la última que la periodista y presentadora guipuzcoana de 47 años, se trinca un enfado o cabreo con sus tertulianos. Esto suele pasar cuando estos últimos no le hacen caso, o como sucedió ayer domingo, hablan todos a la vez sin que se les entienda nada.

En un momento del programa que se emite los sábados y domingos por la tarde en Cuatro, Emma García se vio forzada a ordenar que se callaran sus colaboradores, y posteriormente pedía disculpas a los televidentes.

Todo comenzó cuando los colaboradores habituales del programa debatían sobre el caso que ha levantado una gran polémica en los últimos días. El intento de asesinato del componente del desaparecido grupo La Trinca y fundador de Gestmusic, Josep María Mainat, a manos de su mujer Angela Dobrowolski.

El cabreo de Emma al ver que sus colaboradores no paraban de hablar y gritar

Mientras hablaban sobre el citado suceso que ha centrado la atención de los medios de comunicación en las últimas fechas, dos de los colaboradores habituales del programa, los polémicos José Antonio Avilés y Diego Arrabal, se enfrentaban en una discusión sobre este tema.

La discusión entre ambos tertulianos y los gritos del resto de colaboradores, hicieron enojar finalmente a Emma García quien soltaba a sus tertulianos lo siguiente:

“Silencio, por favor. Os queréis callar. ¿Podemos hacer una tertulia en condiciones aportando datos, dando nuestra opinión y que el espectador se entere de lo que está pasando?”.

Muy cabreada, la periodista guipuzcoana hacía especial hincapié a sus colaboradores en la misión de informar y ofrecer una opinión “sea equivocada o no”. Finalmente la presentadora de ‘Viva la vida’ se disculpaba ante los espectadores, indicando que los máximos perjudicados del barullo eran ellos por no poder enterarse de nada.