La vida de Pablo Urdangarin dista mucho de la que disfrutan sus primos, Victoria Federica o Froilán

El segundo hijo de la infanta Cristina y de Iñaki Urdangarin, Pablo Urdangarin, se ha convertido en el miembro de la Familia Real que trata de vivir alejado de las polémicas y, dentro de lo que cabe, alejado de ciertos aspectos que podrían calificarlo como un Royal.

El joven deportista está labrándose un prometedor fu¡uno en el balonmano, y está dejándose la piel cada día para lograrlo en Barcelona, lugar donde se instaló este verano tras recalar en un Club francés de balonmano, el HBC Nantes.

Tras volver a su barrio natal en la ciudad condal, el nieto más deportista de los reyes eméritos, se ha centrado en poder llegar a las categorías superiores del club donde ahora compite, aunque sin ficha para pasar desapercibido, si es que eso es posible con sus 1.88 metros de altura.

El club en cuestión son las categorías inferiores del FC. Barcelona, y a la Ciutat Esportiva Joan Gamper es donde se dirige todas las mañana para poder entrenar con sus  compañeros. ‘Vanitatis’ pudo captar al sobrino de Felipe VI y el que mas se parece a Iñaki Urdangarin, sentado en una parada de autobús cerca de Pedralbes, desde la cual subió a un autobús que le llevó a su entrenamiento diarios.

Pablo Udangarín, un Royal que se desplaza en transporte público

Sería impensable poder ver a cualquier miembro de la Familia Real, subirse al medio de transporte público. En el caso de sus primos, Victoria Federica o Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, la cosa cambia radicalmente, ya que al poco de sacarse el carnet de conducir, ya iban al volante de coches de gama alta, como Mercedes, o Audi o Volvo aunque no queda del todo claro si son de su propiedad, alquilados o prestados.

Pablo Urdangarin, además de acudir a entrenar a diario a la Ciudad Deportiva Joan Gamper, prosigue con sus estudios superiores en la ‘European University’, donde cursa un grado de empresa.

Lagencia Press / Europa Press