Gala González da visibilidad a la hiperhidrosis: sudoración anormal y excesiva

La joven influencer de 35 años, Gala González, revelaba que padece hiperhidrosis

Gala González ha querido dar visibilidad a una dolencia que muchas personas sufren en silencio, bien por vergüenza, o porque desconocen que la sufren. El estigma de la sudoración excesiva nos ha llevado al punto de usar desodorantes que bloquean nuestros poros, o a remedíos astringentes que solo hacen dañar la piel. Lo cierto es que no dejar que el cuerpo expulse el sudor es algo contraproducente y puede generar otro problemas dermatológicos más graves.

La joven Influencer que en su día fue pionera en el mundo de los bloggers de moda, es sobrina del famoso diseñador Adolfo Domínguez, por lo que creció rodeada de este ambiente tan artístico como inspirador. Gala presume de tener una legión de seguidores en Instagram. Nada menos que 1,3 millones de personas no se pierden sus publicaciones.

Por este mismo motivo ha querido dar visibilidad y normalizar un problema que sufren muchas personas. Se estima que el 3% de la población padece hiperhidrosis, y Gala González ya confesaba hace un tiempo que pertenecía a ese porcentaje.

Gala González da visibilidad a la hiperhidrosis, con la que convive a diario

La influencer publicaba, a través de Instagram, una imagen de las palmas de su mano sudando, mientras lo trataba con absoluta normalidad y sin esconderse: “Son las 10:30 de la mañana, todo va bien… Pero mi cuerpo funciona así. Se llama hiperhidrosis, no da asco, y no tengo nada por lo que esconderme, ni tampoco me quiero operar”

La hiperhidrosis es una dolencia que se caracteriza por la hiperactividad de las glándulas sudoríparas, lo que provoca una sudoración excesiva y anormal, que puede generar malestar, vergüenza, angustia emocional o retraimiento social. Las zonas afectadas suele ser las palmas de las manos, los pies, la cara o las axilas.

El tratamiento consiste en antitranspirantes adecuados a cada zona del cuerpo, fármacos, bótox o toxina botulínica inyectada en las zonas conflictivas, o pasar por quirófano, donde el cirujano realiza una simpatectomía toracoscópica, donde se secciona el nervio de La cadena simpática que se ubica en la parte posterior del tórax.