Irene Rosales afronta su bajo estado anímico mimándose con tres retoques estéticos

Irene Rosales, pareja de Kiko Rivera y nuera de Isabel Pantoja, se venía abajo el pasado domingo en ‘Viva la Vida, al confesar que no estaba pasando por un buen estado anímico

El 2020 no ha sido el año de Irene Rosales, pareja del hijo de Isabel Pantoja, Kiko Rivera. por diversos motivos. Uno, por la muerte repentina de su madre, a quien estaba muy unida y quien la ayudaba en sus quehaceres diarios, dos, la muerte de su padre, quien luchó durante muchos años debido a una gran enfermedad.

A eso le sumamos las consecuencias de una pandemia que ha sido nefasta para la economía familiar de muchas familias y también para la de Kiko Rivera, quien a raíz de todo esto, lanzaba la peor bomba sobre Cantora. Su terrible confesión sobre la actitud de Isabel Pantoja con sus hijos y su ansia de dinero, han provocado que en Cantora, Kiko Rivera no sea bien recibido aún siendo el dueño de casi la mitad de esa finca.

Irene Rosales ha desempeñado un papel muy impronta en la vida de Kiko Rivera, y aunque la tonadillera haya tratado de culparla de la traición de su hija, ésta confesaba que en más de una ocasión ha tenido que hacer de ‘apagafuegos‘ para que Kiko frenara en su embestida contra la abuela de sus niñas.

Irene Rosales afronta su bajo estado anímico con tres retoques estéticos

Tras un año nefasto, Irene ha querido hacer borrón y cuenta nueva. Sobre todo tras la confesión en ‘Viva la Vida’, donde llego a revelar que no se encontraba nada bien, debido a que aún no ha llorado lao suficiente la muerte de sus padres y necesita tiempo para hacerlo. Tensión, nervios, incertidumbre y a todo esto se le suma la ausencia de sus padres tras fallecer ambos.

Por este mismo motivo, la joven colaboradora de ‘Viva la Vida’, ha dedicado tiempo para mimarse y se ha sometido a varios retoques estéticos para subir así su estado de ánimo: “Lo que me he hecho ha sido aumentarme un poquito el labio. Como ya sabéis, me lo aumenté cuando tenía los aparatos y, ahora que me los he quitado, así que me he visto otra vez el labio superchiquitito”

A pesar de tener sólo 29 años y de no necesitar en absoluto estos retoques, Irene ha querido también aclarar las ojeras y que se noten menos a base de pinchazos de ácido hialurónico. También ha querido rellenar las arrugas de expresión que tiene en el rostro: También me he dado un poquito de bótox porque me apetecía”