Kalina de Bulgaria fue víctima de rumores y habladurías sobre una posible adicción a la cirugía estética, nada más lejos de la realidad.

La royal europea al que no le importa el que dirán, Kalina de Bulgaria, fue víctima, hace años, de bulos y rumores sobre su impactante transformación física que llegó a casi desfigurarle el rostro. Kalina de Sajonia-Coburgo-Gotha y Gómez-Acebo, tiene hoy 48 años de edad y aunque todos la conoce como la Princesa Kalina de Bulgaria, lo cierto no pertenece ya a ninguna Familia Real, no posee tal título, y tampoco tiene corona.

Kalina es hija del último rey (Zar) que ha tenido Bulgaria, Simeón II, quien legaba al trono de dicho país a una edad más que precoz, con sólo 6 años de edad. Su tío, Kyril de Bulgaria se convertía así en regente, pero eran tiempos convulsos bajo la atenta mirada de Adolf Hitler. Tras la revolución del 9 de septiembre de 1944, tanto su tío, como los que se habían alzado con el poder, el ministro Bogdan Filov,  el general Nikola Mihov así como otros consejeros, fueron ejecutados por el ejército ruso.

Debido a este nefasto suceso y tras obligar a abdicar al entonces zar de Bulgaria, toda la familia de Kalina tuvo que exiliarse recalando en España. La monarquía fue abolida en este país, instaurándose una República parlamentaria por lo que la Familia de Kalina sólo ostenta estos títulos a modo de referencia histórica. Como dato anecdótico, Simeón II. fue elegido Primer Ministro de Bulgaria entre 2001-2005 en el mismo país, tras haber sido su Zar entre 1943-1946.

Kalina de Bulgaria, mujer de Kitín Muñoz: su dura lucha contra la infección que desfiguró su rostro

La impactante transformación facial de Kalina de Bulgaria

Kalina se casaba con Kitín Muñoz, ex de Letizia Ortiz, en 2002 y entonces ya se comenzaba a hablar de su transformación física. Años más tarde, su nariz había sufrido una evolución más que impactante y muchos medios aseguraban que la ‘Princesa’ se había aficionado al bisturí.

Fue en 2006 cuando este hecho preocupó muchos los medios de comunicaicón, debido al cambio radical en la totalidad de la imagen de Kalina, quien había dejado de lado la discreción para dar paso a la excentricidad.

Su rostro había sufrido un cambio mucho más que importante que podría haber sobrepasado los límites de la cirugía estética. Cansado de ataques de determinado medios a su mujer, el navegante y explorador científico y sociológico, daba un golpe en la mesa y explicaba en ¡HOLA! el motivo real del cambio en el rostro de Kalina.

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Los problemas médicos pasaron factura a su rostro

Él mismo revelaba a esta revista que este cambio fue debido a problemas de salud. Cuando sólo era una niña ya tuvo problemas con sus paletas, que trató de arreglarlas en 1999, cuando estudiaba arte en Londres. Allí se sometía a una intervención para colocarse una fundas en estas dos piezas, pero la perforación llegó al hueso y esto le provocó una grave infección. Aún con dolores, decidió marchar con Kitín de expedición, pero la infección, que parecía controlada, se agravó.

Con la imposibilidad de tener un Hospital cercano, temían por su ojo, y por la nariz, ya que la infección ya había llegado a estas partes del rostro. Operada de urgencia, lograron salvarle el ojo, pero le quedaron importantes secuelas estéticas que aún hoy arrastra pero que ha sabido asimilar con todo el orgullo del mundo:

Todas las absurdas teorías de las diferentes operaciones y tratamientos estéticos de Kalina no son otra cosa que desinformación. Estamos cansados de ver cómo se frivoliza con un tema tan serio de salud” aseguraba entonces Kitín a ¡HOLA!

Hoy, Kalina sigue sin importarle el que dirán y está muy feliz viviendo en Marruecos junto a su compañero de avanzaras, Kitín, y al hijo que ambos tienen en común, el joven Siméon de 13 años, que ya hace las veces de intérprete de árabe para sus padres.

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