Kiko Hernández Sálvame

El colaborador de Mediaset habló en su regreso del miedo que llegó a pasar al obsesionarse con la pandemia

La pandemia del coronavirus desatada en la ciudad china de Wuham, ha alterado desde hace unos meses la vida en prácticamente el mundo entero. Esta ha terminado afectando a todos los sectores de nuestras sociedades, y nos ha cambiado de golpe la vida que solíamos llevar.

El Estado de Alarma decretado por el Gobierno español el 14 de marzo, nos llevó a un confinamiento forzoso en nuestros domicilios para evitar la propagación de los contagios. Como era de esperar esta cuarentena de varias semanas, ha terminado afectando mentalmente a muchos.

Este es el caso del colaborador habitual del programa ‘Sálvame‘, Kiko Hernández, quien ayer regresaba por primera vez al plató tras la cuarentena. Durante todo el programa, el presentador Jorge Javier Vázquez había dejado caer que tenían una bomba preparada.

Al final casi del mismo, se reveló que esa bomba era el regreso de Kiko tras algo más de dos meses.

Kiko se obsesionó y llegó a pasar pánico durante la cuarentena

Pero el regreso de Kiko Hernández estuvo rodeado en un principio de misterio, ya que este sorprendió a todos sus compañeros apareciendo disfrazado. El colaborador apareció caracterizando a la muerte con una túnica negra, una guadaña en mano y la careta que le cubría el rostro. Hasta que no se quitó la careta, sus compañeros no supieron que era él.

Aunque Kiko venía con varias noticias bajo el brazo para comentar, Jorge Javier quiso primero saber como había pasado el colaborador su confinamiento con sus hijas, la niñera y su madre. Kiko sorprendía a los presentes, al revelar que lo ha llegado a pasar muy mal y que incluso se llegó a obsesionar con la pandemia:

“Lo he pasado muy mal. Los guantes me han salvado la vida. Me ponía tanto gel que me acababan sangrando. Iba a comprar lo menos posible. A veces me iba y volvía sin nada. No era capaz de salir del coche. Notaba hormigas en la cara. He llorado mucho de impotencia, sentía que no servía para nada”. 

El colaborador también hizo referencia a la fortuna que tiene de poder disponer de una una casa grande, pero no deja de pensar en las familias que que tienen que vivir en pisos pequeños y con varios hijos.