Kiko Rivera, destrozado, se apoya en su mujer, Irene Rosales

Kiko Rivera está totalmente desolado, tras el fallecimiento de su abuela, Doña Ana Martín Villegas, madre de la tonadillera, Isabel Pantoja Kiko Rivera aún no se ha repuesto de la enorme pérdida que ha sufrido en su vida. Ana Martín Villegas, madre de Isabel Pantoja y abuela de Kiko e Isa, fallecía el pasado día 28 de septiembre, tras una larga enfermedad que la hizo olvidar a todos sus seres queridos, Alzheimer. Isabel y Agustín se dedicaron en cuerpo y alma a cuidar de ella, muchos dicen que de forma muy brusca y autoritaria, ya que no dejaban que nadie la visitara, solo aquellas personas que ellos creían conveniente. Kiko ha confesado en más de una ocasión, que Doña Ana, su abuela, ejerció de madre durante muchos años de su vida. Es más, ella fue quien le crió ya que su madre se encontraba más tiempo de gira que en casa. Su muerte ha sido un duro varapalo para Kiko, sobre todo por las circunstancias que lo han rodeado. La situación con su madre ha empeorado este sentimiento y le está dificultando su duelo, ya que no se habla con ella y la única toma de contacto que ha tenido con ella en muchísimos meses, ha sido para darle el pésame por la muerte de su madre.

Kiko Rivera, asolado en Sevilla, mientras su hermana, Isa, y su prima, Anabel Pantoja, celebraban la boda de la ‘sobrinísima‘ en La Graciosa

Tras acudir a Cantora para despedir a Doña Ana y dar el pésame a Doña Ana, Kiko anunciaba a Anabel que no regresaría a La Graciosa para acudir a su boda, como iba a hacer antes de conocer la muerte de su abuela. Kiko Hernández revelaba, con información de primera mano, que Kiko Rivera trató de convencer a su prima para que pospusiera la boda, de manera infructuosa: “Mi cuerpo no está para cachondeo, ni para fiesta, tú ya estás casada con Omar, esto lo podemos posponer… Te lo pido por favor, aplázalo porque yo no voy a ir a tu boda”  Pero Anabel siguió adelante con este evento que no dejaba de ser algo simbólico, porque la pareja había contraído matrimonio hace unas semana en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria. Irene tampoco quiso quedarse en La Graciosa y acudió al lado de su marido para prestarle todo el apoyo del mundo. Y es que el hijo de Isabel Pantoja está totalmente desolado y encerrado en su casa de Sevilla. Así lo manifestaba a sus seguidores en Instagram, donde se mostraba totalmente abatido por la pérdida de su abuela y también por el reencuentro con su madre, Isabel Pantoja, que lo ha dejado totalmente impresionadlo debido al desmejoramiento de su físico: “destrozado de cuerpo y alma. Con cero ganas” Un Kiko Rivera que ha hecho saltar todas las alarmas, ya que desde que regresara a Sevilla, no ha salido de su encierro voluntario.

Kiko Rivera agradece a su esposa, Irene Rosales, que esté a su lado en tan duro momento

Irene quiso estar al lado de su marido y así lo hizo. Al poco de saber que su marido no volvería a La Graciosa, ella cogió a sus dos hijas y puso rumbo a Sevilla para apoyarlo en el duelo y poder darle todo el cariño del mundo, además de su apoyo incondicional. “Gracias por estar conmigo en estos momentos. Eres lo mejor que tengo en mi vida. Nunca te soltaré de la mano eres mi compañera de viaje en esta aventura llamada vida…” escribía Kiko en su cuenta de Instagram, con una bonita foto juntos. 
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