Infanta Doña Pilar, Hermana del Rey emérito Don Juan Carlos

La Infanta Pilar eligió descansar junto al hombre al que amó y no en el Panteón de Reyes

Desde que Felipe II finalizó la construcción del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, éste aloja a los miembros de la Familia Real cuando mueren. Así que, mientras los Reyes titulares y los consortes, cuyos hijos reinaron tenían derecho a descansar para la eternidad en el Panteón de Reyes, los Infantes e Infantas tenían otro Panteón reservado.

A lo largo de la historia, se han enterrado allí a los hijos y hermanos de reyes o a aquellos que han recibido el título. Y también se ha hecho alguna que otra excepción. Es el caso de los Condes de Barcelona o la Reina Victoria Eugenia, que a pesar de no cumplir los requisitos, el Rey Juan Carlos quiso honrarlos con una sepultura en el Panteón de los Reyes.

Sin embargo, la Infanta Doña Pilar, no ha querido seguir esta tradición rompiendo todos los esquemas. Por lo contrario, ella se ha decantado por la incineración, demostrando una vez más su carácter, y sus cenizas tampoco descansarán en El Escorial.

La última voluntad de la Infanta Doña Pilar no fue otra que sus cenizas fueran depositadas en el Panteón del cementerio de San Isidro, propiedad de la familia Gómez-Acebo, donde también descansa su marido Luis. desde 1991. Una demostración de amor hacia el padre de sus cinco hijos y al que perdió a muy temprana edad.

La infanta Pilar prefirió descansar junto a su marido, rompiendo por amor la tradición de la Familia Real
La Infanta Pilar y su marido Luis Gómez-Acebo

Infanta Pilar: “Me pregunten lo que me pregunten, contesto lo que me da la gana. Ahora, con 83 años, no me corto un pelo”

La infanta Pilar era una mujer campechana, al igual que Don Juan Carlos,  su hermano, además de espontánea, directa y perspicaz. Nunca le importó lo que la gente opinara de ella. Incumplió los deseos de sus padres, no se casó con nadie de sangre azul, eligiendo al abogado y empresario Luis Gómez-Acebo, renunciando por tanto, a sus derechos dinásticos.

No tuvo reparos en reconocer que tenía cáncer de colon y que se sometió a una operación delicada en febrero de 2019 en la que le quitaron “metro y medio de tripa”. “Eso es muy gordo. Mi médico es mago. Ahora vivo al día”, aseguró la duquesa de Badajoz semanas después en una de sus apariciones para hacer gala de su fortaleza vital.

La Infanta Doña Pilar, ante de hablar con los periodistas siempre soltaba:“no hablo de mi familia”, sin embargo en muchas ocasiones opinabar sobre asuntos relativos a los miembros de la Familia Real o al ámbito político. “Me pregunten lo que me pregunten, contesto lo que me da la gana. Ahora, con 83 años, no me corto un pelo”, resumía la infanta Pilar su forma de ser.

La infanta Pilar prefirió descansar junto a su marido, rompiendo por amor la tradición de la Familia Real
Infanta Doña Pilar, Hermana del Rey emérito Don Juan Carlos