María Patiño, colaboradora y presentadora de ‘Sálvame‘ y ‘Socialité‘ ha sufrido una impactante transformación desde que comenzara a trabajar en televisión

Maria Patiño tiene 48 años pero quizás no los lleva con mucha filosofía. La presentadora de ‘Sálvame Diario‘ y de ‘Socialité‘, no ha dejado de cambiar su imagen desde que saltara a la fama allá por 1999, no ha cesado de intentar detener el paso del tiempo en su rostro y en su cuerpo.

Su gran transformación comenzaba en 2012, año en el que fichaba para Mediaset, época en la que comenzaba a interesare por la cirugía estética. Muchos medios hablaban de complejo con su nariz, con sus pómulos, con sus labios, con sus dientes… pero lo cierto es que María Patiño no da muestras de ser una persona insegura o con ansiedad social, síntomas de un persona atosigada por sus complejos.

La adición a la cirugía estética, tiene el nombre de trastorno dismórfico o dismorfobia, en la que el que la sufre no cesa de ver imperfecciones en su cuerpo. No sólo se obsesiona con complejos que exagera al máximo sino que no deja de modificar sus facciones, cueste lo que cueste.

Con esto no queremos decir que la periodista gallega sufra ese trastorno pero algo está claro, su fijación por los retoques, cirugías estéticas y tratamientos de belleza, la han dejado totalmente irreconocible. Muchos de los seguidores de su perfil de Instagram, obviando a la personas que sólo buscan hacer daño gratuito, le han aconsejado en múltiples ocasiones que cese de inyectarse Bótox, o modificarse el rostro en general.

Su último tratamiento ha sido el de inyectarse vitamina C en la piel del rostro, un novedoso tratamiento que ha enganchado a miles de celebrities, cuyo objeto es revitalizar la piel del rostro y regenerar: “Ya estoy preparada para mi sesión integral de vitaminas” confesaba en su perfil de Instagram.

Jennifer Aniston, un ejemplo de naturalidad a seguir

En muchas ocasiones, menos es más. El claro ejemplo que siempre se pone en estos casos es la actriz que marcó a una generación y que sigue siendo fuente de inspiración de estilo y de moda, Jennifer Aniston.

Hace escasos días cumplía 51 años y su rostro sigue siendo el mismo que lucía con 25. Es obvio que el paso del tiempo pasa para todos, y también para Aniston quien luce con orgullo las marcas de la edad. Pero aún se la reconoce a simple vista y su rostro aún no ha sufrido importante modificaciones.