La peligrosa obsesión que sufre Lydia Lozano, colaboradora de ‘Sálvame Diario’

La colaboradora de ‘Sálvame Diario’, Lydia Lozano, padece una peligrosa obsesión tras haber sido diagnosticada por una especialista en 2018

Lydia Lozano, actual colaboradora de ‘Sálvame Diario‘ siempre ha presumido de ser morena. De hecho, nunca ha ocultado sus raíces, y es que a pesar de haber nacido en Madrid, fue criada en Canarias, donde su familia reside y es oriunda. Concretamtene de La Palma, de un pequeña localidad llamada Tazacorte. 

La periodista se encuentra en una etapa muy exitosa de su carrera y de su vida, y aunque siempre se la ha relacionado con n los principales programas del corazón y prensa rosa, ahora es cuando ha logrado una estabilidad como colaboradora de ‘Sálvame Diario’. No hay que olvidar su paso por programs tan míticos como ‘Tómbola‘, en el desaparecido Canal Nou, y más tarde en los programas más icónicos de Telecinco, con ‘La Noria’ o ‘Salsa Rosa’.

Jaleos‘ se hacía eco de la obsesión que un día le diagnosticaron a Lydia Lozano en pleno programa de ‘Sálvame Diario’ y donde sus compañeros también dejaron al descubierto, la afición de la periodista a broncearse en demasía. Esta obsesión o manía recibe el nombre de tanorexia, una adicción obsesiva al bronceado. 

Lydia Lozano y su grave problema de piel

No es un secreto que broncearse en exceso, e incluso tomar el sol durante varias horas seguidas, está muy desaconsejado para la piel. Una peligrosa tendencia que en 2005 fue reconocida como enfermedad psicológica, al igual que lo son la anorexia o la bulimia. El paciente que lo sufre nunca ser verá con el tono deseado aunque se someta a largos periodos de rayos UVA en cabinas de bronceado o que pase horas tomando el sol de manera natural.

Era en 2018 cuando Lydia Lozano se incorporaba a su silla en Sálvame Diario, después de sus vacaciones estivales. Entonces, sus compañeros de percataban del excesivo bronceado que lucía la periodista madrileña. Un bronceado que fue examinado por una lespecialista en dermatología, la Doctora Eguren, quien no dudó en diagnosticarle este trastorno.

«Para Lydia estar morena ya no es suficiente, ella quiere más. Las pieles más bonitas son las que nunca se han expuesto al sol, mientras que la piel de Lydia tiene muchísimo daño, con manchas, flaccidez y arrugas»

Pero lo cierto es que parece que Lydia se ha moderado en su bronceado, y últimamente su tono de piel es mucho más uniforme que en años anteriores.