Marisa Martín Blázquez habló en ‘Viva la Vida‘ de los numerosas ataques a su físico que recibe casi a diario en sus redes sociales

La famosa periodista de prensa rosa y habitual colaboradora de ‘Viva la Vida’, Marisa Martín Blázquez, ha tenido que defenderse de las numerosas críticas, por parte de algunos usuarios de redes sociales, que sólo buscan herir a las personas. La forma de vestir, o su físico en sí, ha sido motivo de críticas y burlas por parte de estos ‘haters‘ que se esconden detrás de un nombre de usuario para poder verter toda su bilis sobre sus protagonistas.

Lo cierto es que no es nada extraño que los perfiles de personas famosos, o personajes públicos, reciban numerosas críticas y comentarios de mal gusto por parte de estas personas que normalmente no ponen su nombre real en las redes sociales. Pero lo que muchos desconocen es que es muy fácil rastrear este tipo de usuarios que en ocasiones traspasan el límite de crítica a la de acoso, cometiendo así un ‘cyber-delito’.

Marisa siempre ha sido una mujer delgada y siempre la recordamos con una larga melena que sigue siendo la envidia de muchas personas. En su perfil de Instagram, donde ya acumula más de 63.000 seguidores, siempre publica imágenes de sus ‘outfits‘ o looks que suelen llevar, decantándose por un estilo colorido y juvenil. Esto parece incomodar a muchas personas que han querido hacerle notar que ya no tiene edad par ponerse este tipo de ropa.

Marisa Martín Blázquez se defiende ante las críticas por su físico en redes sociales

Marisa Martín Blázquez se defiende de las críticas a su manera de vestir y físico

Marisa tiene 55 años y hay que reconocer que se ha conservado muy bien. Su físico es envidiable y todo lo que se pone le queda como un guante. Pero hay algunos que han querido dejar constancia de su amargura y su ‘arcaísmo‘, con comentarios que rayan el absurdo: “Un poquito de por favor, esas rodillas…”, “estás muy mayor para ponerte esa ropa de adolescente”, “quieres parecer de veinte y te quedas lejos” “Que ya no tienes edad para posar”

Marisa quiso defenderse de estas críticas en ‘Viva la Vida’ reivindicando su libertad para hacer lo que le dicte el cuerpo: “A esas personas que me llaman vieja, si vale, soy vieja, tengo 55 años, hay gente que ve cumplir años como un demérito pero yo lo veo como una cosa estupenda. No me duele. En cuanto a lo de que estoy  ‘esquelética’, soy y he sido delgada toda mi vida, me acepto tal cual, como soy”

También ha dejado muy claro que esas críticas no le afectan para nada ya que su autoestima está intacta y nade de lo que le puedan decir, la va a herir lo más mínimo: “A mi hija la han llamado gorda toda su vida, pero le hemos hecho ver que lo importante es cómo estás por dentro y los valores que tengas” 

 

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LA CASA DE LOS ÁRBOLES AZULES. (III) Una novela virtual. El primer nieto fue un varón. Le fue a conocer al tercer día del nacimiento aunque había anunciado, con su voz autoritaria de siempre, que ella estaría en el parto. Tenía la esperanza de que, a pesar de lo que demostraban con claridad las ecografías del vientre de su nuera, fuera una niña. ~ El día que la mujer de su hijo se puso de parto se le comunicó tal como ella había exigido. Ella contestó que debía ir a la peluquería; que le avisaran cuando la criatura llegara a este mundo. La nuera respiró tranquila. Estaría sola con el equipo médico y con su marido. La idea de que esa mujer estuviera presente en un momento tan íntimo y tan importantísimo, le hacía tener contracciones que, lejos de ayudar a alumbrar a su hijo, obstaculizaban el trabajo de parto. Temía que, si ella estaba presente en ese acto, el niño nacería muerto, con alguna malformación o con una lesión irreversible. La sola amenaza de que iba a hacerlo hizo que se complicaran las cosas. El bebé llegaba con dos vueltas de cordón al cuello. Cuando el ginecólogo se lo comunicó en la sala de parto, pensó que el bebé, como ella, se estaba revelando; no quería que una de sus primeras imágenes tras salir del vientre materno fuera esa cara. De la misma manera que su abuela no quería ver la de él. Ella esperaba una niña. ~ • Finalmente y tras varias horas, en las que todas las ancestrales posturas para parir fueron practicadas, nació un hermoso niño. Clara, exhausta, y derramando aún sangre y restos de vida por la vagina, le miró y le dijo: -Mírame, hijo, somos un único ser, aunque no me perteneces. Te regalo la vida y te entrego a ella. Otra cosa; no te fíes nunca de la madre de tu padre, no te quiere. Para ella ni yo soy madre, ni tú eres su nieto. El bebé sonrió y fue, a partir de ese instante, cuando empezaron a entenderse con la mirada. Tuvo que quedarse hospitalizada. El parto se complicó después del alumbramiento. ~ Rosalía apareció con sus ojos pintados, con su voluptuosa y grosera boca y engalanada como si fuera a un cóctel. Dio la enhorabuena al hijo y preguntó dónde estaba el bebé. El recién estrenado… (continúa en comentarios⤵️)

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