¿Por qué son tan malas las grasas Trans? La verdad que no te cuentan

Las grasas Trans aumentan el colesterol y elevan el riesgo de infarto, diabetes y obesidad

En EE.UU. y desde 2006, es obligatorio declarar en la etiqueta nutricional la cantidad de grasas trans por porción de producto si contiene más de 0,5 gramos. En España, solo la declaran quienes quieren, no hay obligación.

Ahora, EE.UU. se ha puesto más exigente y la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) acaba de lanzar una iniciativa para prohibir las grasas trans y eliminarlas de las estanterías de los supermercados y de los restaurantes de comida rápida.

¿Qué son las grasas trans?

Existen varios tipos de grasa, pero las trans son, quizá, las más peligrosas. Veamos. Los ácidos grasos son los principales constituyentes de las materias grasas. Sus moléculas pueden tener dos estructuras químicas distintas: la más común es la forma “cis”, pero también pueden tener la forma “trans”.

Esta forma trans tiene dos orígenes: o bien resulta del proceso de biohidrogenación (hidrogenación que se produce espontáneamente en el estómago de los rumiantes) y aparece en ingredientes como la leche, o es producto de la hidrogenación parcial empleada para obtener una textura apropiada (firme).

Esto último sucede, por ejemplo, al convertir un aceite vegetal en margarina, que es sólida. Los ácidos grasos trans que se han formado en los procesos industriales son los que aumentan los riesgos de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, cabe precisar que la casi totalidad de las margarinas y materias grasas de mesa para untar contienen menos de un 1% de ácidos grasos trans en nuestro país. No sucede los mismo en otros países o en las grasas usadas en bollería y pastelería.

¿Cómo nos perjudican las grasas Trans?

Datos provenientes de numerosos estudios realizados en seres humanos indican que las grasas trans, al igual que los ácidos grasos saturados, aumentan los niveles del colesterol LDL (o “malo”) en la sangre, lo que contribuye a aumentar el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

Sin embargo, a diferencia de las grasas saturadas, las trans también provocan una caída del colesterol HDL (o “bueno”) y aumentan los niveles de triglicéridos en la sangre, justo las mejores condiciones para sufrir enfermedades del corazón.

Entonces… ¿Adiós a las grasas Trans?

Las grasas no son perjudiciales para nuestra salud, de hecho, se trata de un grupo de nutrientes muy importantes para el funcionamiento de nuestro organismo (por ejemplo, vitaminas liposolubles A, D, E y K). Lo que es malo para la salud es comer cantidades excesivas de ciertos tipos de grasas (las trans, que deberían suponer un 0%) y deficitarias de otros.
• Las grasas totales consumidas no deben sumar más del 30-35% del aporte total de calorías.
• De este porcentaje, no más del 10% puede provenir de grasas saturadas.
• El 20-25% restantes deberán ser aportadas por grasas mono o poliinsaturadas.

Tipos de Grasas y dónde encontrarlas

Saturadas e insaturadas son los dos grupos de grasas principales. Y todas son necesarias para el organismo (sí, también las saturadas, aunque con moderación).

Las trans industriales, en cambio, no son necesarias, aunque sí las trans naturales, que aportan otras sustancias beneficiosas.

  • Saturadas:

Dónde: mantequilla, queso, carne (sobre todo, la carne roja), productos cárnicos (salchichas, hamburguesas), leche y yogur enteros, tartas y masas, manteca, sebo de vaca, margarinas duras y grasas para pastelería, aceite de coco y aceite de palma.
El dato: el consumo elevado de grasas saturadas tiene un efecto mayor sobre los niveles de colesterol en sangre que el consumo de alimentos ricos en colesterol.

  • Monoinsaturadas:

Dónde: aceitunas, colza, frutos secos (pistachos, almendras, avellanas, nueces de Macadamia, anacardos…), cacahuetes, aguacates y los aceites de estos alimentos.
El dato: ayudan a controlar los niveles del “buen colesterol” de nuestro organismo, que es el llamado colesterol HDL. Además, algunos estudios aseguran que también baja el “mal colesterol”, o LDL.

  • Poliinsaturadas:

Dónde: salmón, caballa, arenque, trucha, nueces, semillas de colza, semillas de soja, semillas de lino y sus aceites (espacialmente ricos en ácido alfalinolénico).
El dato: reduce los niveles de triglicéridos en sangre y el riesgo de formación de coágulos.

  • Grasas poliinsaturadas omega-6:

Dónde: semillas de girasol, germen de trigo, sésamo, nueces, soja, maíz y sus aceites, algunas margarinas enriquecidas con este omega-6.
El dato: poseen potentes propiedades para reducir el colesterol LDL y protegen contra las enfermedades cardiacas.

  • Trans:

Dónde: en ciertas grasas parcialmente hidrogenadas que se utilizan en los productos de repostería y bollería industrial. También en la carne grasa de ternera y oveja, así como en lácteos.
El dato: suben el “mal” colesterol y bajan “el bueno”. En el caso de las que son naturales, vienen acompañadas con un ácido llamado CLA que sí es saludable.