¿Problemas de gases e hinchazón? Consigue un vientre plano y aprende a mejorar la digestión

El ajetreo diaria, así como las comidas rápidas y pesadas, pueden provocar gases, hinchazón y en consecuencia, malestar general

No hay quien se libre. Todo el mundo se ha sentido ‘pesado’, con gases e hinchazón alguna vez. La culpa la comparten nuestro ritmo de vida, las comidas desordenadas y/o copiosas, y uno nivel de estrés alto. Tu estómago se hincha, las digestiones se ralentizan y ésto da como resultado una sensación de incomodidad y de malestar que puede durar todo el día.

Como consecuencia de tener malos hábitos alimenticios o simplemente por no tener tiempo para realizar un comida distendida o relajada, nuestro vientre parece más abultado de lo habitual, resultando para alguna mujeres y hombres antiestético.

Existe soluciones naturales par aliviar estos problemas digestivos, como por ejemplo, beber a diario una buena infusión de anís estrellado después de comer. Pero lo cierto es que no siempre tenemos tiempo para beber una infusión, por este motivo es mejor prevenir que aparezca este problema, a tener que combatirla cuando ya lo tenemos encima.

Consejos para evitar las digestiones pesadas, gases, e hinchazón

A no ser que sea delatora de algún problema en el aparato digestivo o algún síntoma de intolerancia alimentaria, la mala digestión puede evitarse con hábitos sencillos.

Evita las comidas abundantes y ricas en grasa. Las grasas son mucho más difíciles de digerir y el proceso de la digestión suele ralentizarse.
Mastica bien. Cuanto menos procesados lleguen los alimentos al estómago, más ‘trabajo’ tendrá el aparato digestivo en digerirlos.
Olvídate de las bebidas gaseosas y del alcohol. Sólo acumularás gases que dificultarán el procesado de otros alimentos. Y, siempre que puedas, evita beber en las comidas.
• Camina, al menos, 20 minutos al día. Y a paso ligero.
• Huye del estrés. Los estados de nerviosismo, muchas veces, se concentran en el estómago. Intenta comer relajada y con tiempo y dedicar un rato por la noche a calmar tu estrés con una ducha caliente.
No cenes muy tarde. Los procesos digestivos son aún más lentos por la noche. Cena ligero y, mejor, siempre un par de horas antes de acostarte.

Tus grandes aliados

Probióticos: ¿Qué son? Sencillamente, bacterias ‘buenas’ que fortalecen tu flora intestinal, mejoran el sistema inmune y ayudan a resolver los problemas derivados de la digestión. Los probióticos naturales están principalmente en los lácteos fermentados (yogures, leche y queso). Pero también encuentras probióticos bioterapéuticos (cápsulas, polvos…), que se concentran en unidosis para que sea más sencillo consumirlos.

Agua fuera de las comidas: El agua ayuda a movilizar el bolo alimenticio y a limpiar tu aparato digestivo para que trabaje con fluidez y de forma regular. Es mejor consumirla sin gas, que no aporta nada y ‘llena’ el estómago concentrado aire innecesario que entorpecerá la digestión. Si puedes, intenta beber antes o después de las comidas.

Alimentos integrales: Son ricos en fibra, un componente que nuestro organismo no puede digerir, pero que sí ayuda a facilitar el tránsito intestinal, haciendo que las digestiones sean más fáciles y menos pesadas. Esa fibra también se encuentra de forma natural en legumbres, frutas y verduras. Los expertos aconsejan tomar uno 30 g. de fibra a diario. ¿De dónde la obtienes? Dos piezas de fruta, 100 g. de hortalizas, 50 g. de legumbres y 50 g. de pan integral, bastarán para llegar a cumplir esa recomendación.