¿Qué es la anemia ferropénica? Conoce sus causas y como tratarla

El hierro es fundamental para el perfecto funcionamiento de nuestro organismo

Es de sobra conocido que el hierro es un componente fundamental en nuestro organismo pero ¿cuál es exactamente su función? Forma parte de la hemoglobina y es esencial para el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos del organismo.

Por otra parte, es imprescindible para el correcto metabolismo de todas las células del organismo actuando como cofactor de una gran cantidad de enzimas como las de la cadena mitocondrial, esenciales para generar la energía que precisan las células para su funcionamiento. Hay que controlar la falta de este mineral: su carencia desembocará en la llamada anemia ferropénica.

La existencia o no de síntomas dependerá de la intensidad y la rapidez con que se instaure la carencia. Si es con lentitud, el organismo será capaz de adaptarse a la situación y prácticamente ni lo notarás. Se suele traducir en cansancio, dificultad respiratoria con el esfuerzo físico, alteraciones cardiovasculares (palpitaciones, angina de pecho) y síndrome depresivo. Si bien es cierto que cada vez dormimos peor, debemos detectar las señales, que van más allá de las ganas lógicas de descansar. La anemia trae de la mano la sensación permanente de sueño excesivo.

¿Qué causa la anemia ferropénica?

Las causas pueden ser muy variadas y van desde los déficits de factores madurativos (hierro, vitamina B12, ácido fólico) hasta trastornos hereditarios de la síntesis de hemoglobina, pasando por las anemias asociadas a procesos crónicos (infecciones, enfermedades inflamatorias, cáncer, insuficiencia renal crónica, hepatopatía crónica, endocrinopatías) y las anemias por defectos en la producción de glóbulos rojos (por ejemplo en enfermedades como el mieloma, los linfomas y las leucemias..

La escasa presencia de este mineral en la dieta y los cambios en el organismo a causa del embarazo también pueden derivar en anemia.

¿Cómo detectar la anemia ferropénica?

Como hemos mencionado anteriormente entre los principales síntomas de la patología están: el exceso de sueño, la palidez, uñas y cabello frágil, la taquicardia, el dolor de cabeza y una presión baja.
Para tratarla es importante conocer los factores que la provocan. En mujeres la anemia muchas veces se desata ligada a problemas ginecológicos como la menstruación. En hombres se estudia por problemas en el tubo digestivo. Sea como sea, un análisis de sangre es imprescindible. Si el hemograma completo muestra una cantidad baja de glóbulos rojos de tamaño normal, es posible que su médico le realice más pruebas para ver cuál es la causa.

Cómo tratar la anemia y frenar su avance

Para corregir la anemia por deficiencia de hierro se debe determinar la causa. Si se debe a una hemorragia en el tracto gastrointestinal, hay que detenerla y reponer el hierro perdido. Si se debe a una deficiencia en su ingesta, hay que aumentarla mediante alimentos ricos en este mineral y píldoras.

Los suplementos han de ser recetados y se deben ingerir con el estómago vacío y en asociación con productos ricos en vitamina C, para que se absorba mejor. Si tu cuerpo no asimila el hierro debido a la celiaquía u otros problemas estomacales, el médico podrá prescibirte infusiones intravenosas de hierro.

Si la anemia se debe a una hemorragia rectal, es importante aumentar la cantidad de fibra en la dieta; y debe evitar los medicamentos antiinflamatorios no esteroides y las aspirinas ya que pueden prolongar la hemorragia. Si se da durante el embarazo, trátala con una dieta equilibrada, combinada con suplementos de hierro, ácido fólico, o vitamina B12.

La mejor dieta par combatir la anemia

Es esencial incluir de forma habitual alimentos ricos en hierro en la dieta. Por lo general, el orgamismo absorbe mejor el hierro de procedencia animal, que el de procedencia vegetal.

Mariscos con concha en general, almejas en particular: las almejas contienen alrededor de 24 mg de hierro por cada 100 gr.
Cereales integrales: su contenido oscila entre los 7 mg y los 12 mg por cada 100 gr. La fibra y su origen vegetal resucen su absorción, por lo que para optimizar su asimilación, es recomendable consumirlos junto con zumo rico en vitamina C.
Vísceras: el hígado de carne vacuna (8 % de hierro) y la morcilla (14 %) son excelentes fuentes de hierro de fácil absorción.
Legumbres: la soja y las lentejas poseen 7 mg y 8 mg de hierro por cada 100 gr respectivamente.
Espinacas y acelgas: contienen entre 3 % y 4 % .
Carnes rojas y pescado: 2% de fácil absorción.
La vitamina C, presente en cítricos, tomate, pimiento y perejil, ayudará a la absorción del hierro. Combínala con los alimentos antes mencionados.

Por el contrario, es recomendable reducir el consumo de té, café y alimentos ricos en fibra. Y no abusar de alimentos con calcio ya que pueden disminuir la absorción de hierro.