Una persona que trabajó en la boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos, ha revelado en Sálvame, el mal trato que recibieron

Nada es lo que parece y en muchas ocasiones todo es fachada. La boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos no iba a ser menos. Todo es ‘pompa y circunstancia‘ hasta que alguien aparece revelando los trapos sucios de lo que pensabas que era una idílica celebración.

Una trabajadora de la esperadísima y mediática boda entre la, ¿presentadora? ¿actriz? Pilar Rubio y el futbolista del Real Madrid, Sergio Ramos, aparecía con voz distorsionada en el programa de Sálvame de este miércoles.

La persona no quiso revelar su identidad, ya que los habrían obligado a firmar un acuerdo de confidencialidad, y con voz irreconocible confesaba lo que había sufrido, al igual que sus compañeros, durante el enlace de los famosos. “Al equipo de trabajo se nos trató fatal. Pagaron 10 euros a la hora y nos dijeron algo que más tarde no lo cumplieron. Como por ejemplo que nos llevarían en un vehículo, pero tuvimos que buscarnos la vida” 

Salen a la luz los trapos sucios de la boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos: "Cenamos los restos de los invitados"

Unos trabajadores nada contentos con el trato recibido: “Comimos los restos de comida de los invitados”

Esta persona también asegura que, aunque comenzaron su jornada de trabajo a las 14:00 horas para preparar todo, tuvieron que aguantar una situación vejatoria: cambiarse de ropa todos juntos, hombres y mujeres: “Ahí todos desnudos, una vergüenza. Eso no se hace ni en las piscinas públicas, porque tienen unos vestuarios. allí la gente pasaba de un lado a otro sin ropa

El mal trato de su jefe directo, el maître, también fue criticado por esta trabajadora, que aseguraba que el trato recibido por éste era lo más parecido a un “perro”: “No nos dejaba ni hablar ni reírnos, y todo el rato estuvo chillándonos

Pero lo que más ha lamentado y ha llamado la atención, es lo que los trabajadores tuvieron que cenar para reponer fuerzas, “los restos de los invitados a las 03:00 de la madrugada“. Además confesaba su gran temor, y es que no se les pagó al finalizar el evento, como es habitual: “Vamos a ver cuando hagan el ingreso, porque no me fío

Al ser preguntado por el acuerdo de confidencialidad, este trabajador ha ratificado que tuvieron que firmar muchos documentos, entre ellos el de confidencialidad: “Nos podían meter a juicio con multas de hasta 100.000 euros