‘Slow Beauty’: La filosofa de vida para estar cada día más joven

Slow beauty‘: la nueva filosofa de vida y terapia para retrasar el envejecimiento de la piel

En pleno siglo XXI, las mujeres ya no quieren parecer más jóvenes: su principal objetivo a la hora de cuidarse es envejecer mejor y más despacio para ser, a cada edad, la mejor versión de sí mismas.

Cada día son más las marcas de cosméticos que adaptan esta filosofía a sus productos para que sean más efectivos. Está más que demostrado que tomarse la vida con más calma, sosiego, y aceptación, alejando así el estrés, preocupaciones y malos hábitos, ayuda a que nuestra piel no sufra los estragos del tiempo, acelerando su proceso.

Una mala calidad de vida, alimentación pobre y poco sana, sedentarismo, así como tomarse la vida con premura y sin pensar en nuestra salud mental y física, puede provocar, no sólo el envejecimiento de nuestra piel, sino que también nuestro organismo se verá afectado por todos estos factores.

'Slow Beauty': La filosofa de vida para estar cada día más joven

Corregir, prevenir y proteger

Son las tres premisas para una piel que se mantiene bella a pesar del tiempo, y que no quiere borrar los signos de la edad que le dan carácter, sino corregirlos y frenarlos antes de que se instalen. Las mujeres de hoy en día de entre veinticinco y cuarenta y cinco años buscan retrasar el envejecimiento de la piel, y se preocupan por el impacto que los distintos factores relacionados con el medio ambiente y con su estilo de vida tienen en su aspecto físico.

Factores que aceleran el envejecimiento

Radiación UV, polución, estrés, alteraciones del sueño, fatiga, alimentación y consumo de tóxicos como el tabaco… Es difícil, casi imposible, luchar contra todos estos factores. Sin embargo, si se tratan los signos de la edad en proceso de formación (aún no instalados), sí que podemos contrarrestar los efectos de una vida no tan sana, saludable y serena como nos gustaría.

Slow life, Slow Age

Ralentizar. Bajar el ritmo. Respirar profundamente y, aunque a menudo resulte complicado, permitirse el lujo de parar, hacerlo de vez en cuando. El término anglosajón slow life (literalmente, “vida lenta”), defiende un estilo de vida más tranquilo: tomarse las cosas con calma para sacarle más jugo a la vida, disfrutando, pausadamente y sin estrés, de cada momento y cada pequeño detalle.

Por el mismo camino va una corriente de belleza que apuesta por poner el freno y, en lugar de cuidarnos como si fuéramos a contrarreloj (según un estudio publicado recientemente el 73% de las españolas dedica entre 1 y 5 minutos al cuidado diario de su rostro), convertir ese momento en un ritual y disfrutar de él.

Yendo un poco más allá, no solo los consumidores sino también los científicos apuestan por el slow beauty: lo último en tratamiento facial, que coincide con lo que piden las mujeres de entre 24 y 45 años, son los cosméticos que van más allá de la hidratación básica y corrigen a diario los signos de la edad que están en proceso de formación, para ralentizar de forma visible y eficaz los estragos que causa el paso del tiempo en la piel, y que, por cierto, se ven agravados por el estilo de vida, el estrés y el ritmo al que se ven sometidas casi todas las mujeres. Sería un paso más en la corriente slow: del slow life al slow beauty, y de éste, al slow ageing.

'Slow Beauty': La filosofa de vida para estar cada día más joven

Desacelera y cambia el chip

Olvida el reloj, tanto en tu vida como en tu rostro. Y que el tiempo no sea condicionante ni para disfrutar de los pequeños momentos de cada día, ni para al mirarte al espejo no estar satisfecha con lo que ves. Apúntate a la corriente slow y lo notarás en todos los aspectos.

Claves slow beauty

Convéncete: el rato que dedicas cada mañana y cada noche a limpiar tu piel y aplicar tu tratamiento es un tiempo para ti. Lejos de verlo como una obligación, disfrútalo.
Lo que le hagas hoy a tu piel se dejará ver mañana. Protégela del sol y de las agresiones, y dale lo que necesita a diario para estar en perfecto estado.
Apuesta por cosméticos que, además de ser eficaces, sean sensoriales y conviertan el momento de su aplicación en un placer para los sentidos por su aroma y textura.
El estrés es uno de los factores que más afecta (negativamente) no solo al organismo sino a la piel. Y, además, acelera el proceso de envejecimiento.
Acostúmbrate a sacar cada día algo de tiempo solo para ti. Ve a caminar, lee, medita… cualquier opción es buena para desconectar la mente del ritmo frenético en el que vivimos.

'Slow Beauty': La filosofa de vida para estar cada día más joven